
jueves, 29 de noviembre de 2012
EL AVE FENIX

jueves, 21 de enero de 2010
EL DANZANTE
Danzante de Pujilí

viernes, 29 de mayo de 2009
QUISQUINAY (HOMBRE REPTIL)
casa montubia (imagenhttp://elmontubio.blogspot.com/)martes, 10 de marzo de 2009
LEYENDA DE ATUNTAQUI
Por: Juan Carlos Morales M.

Imagen de el comercio.com.pe
-¡No irás por la quebrada!
-Si ya nomás vengo...
-¡Verás que por ahí anda el Duende!
-Puras habladurías
-Bueno, advertida estás.
Isadora escuchaba -de cuando en cuando- las advertencias de su madre, Doña Hortensia, mientras le peinaba su lustrosa cabellera azabache.
Isadora tenía los ojos grandes y una risa cantarina, como sus pies gráciles para correr por las sementeras o subirse a un árbol de guabas como si fuera una diminuta raposa. La mentada quebrada, al que hacía referencia su progenitora, se encontraba atravesando unos árboles de aguacate y saltando unos tapiales. Algo que no representaba obstáculo para esta mínima mujer de pechos nacientes.
Cierta ocasión, casi al caer la tarde, Isadora se encontraba en sus habituales aventuras de recorrer la campiña. Detrás de los arbustos se podía escuchar al riachuelo cantar entre las piedras. Se acercó. Sintió un espasmo seductor. Después llegó a su casa con aires renovados.
-Mira mamá, este pastel que encontré en la quebrada.
-Ay, hija, pero si no es pastel sino majada de vaca.
Pero la niña veía un delicioso pastelillo y aunque al inicio su madre pensó que era una habitual broma de su hija cuando miró que acercaba a su boca el estiércol supo que habla en serio. Para la noche, en la habitual reunión de las vecinas se supo la verdad: ¡Isadora estaba enduendada!
-Lo que ocurre, Doña Hortensia, es que el Duende le vio primero a la niña, dijo una mujer.
-Sí, aclaró otra, si ella lo miraba primero no pasaba nada.
-Y ahora qué hacer, alcanzó a decir la preocupada madre.
-Lo mejor -habló alguien desde atrás- es colocarle un rosario de ajos, porque los duendes son salidos del Averno.

Atuntaqui al caer la noche
Así sucedió. Isadora insistía en salir a las malas horas: seis de la tarde y doce de la noche, incluidas el mediodía y la mañana. Pero lo más preocupante llegó después: el astuto Duende lanzaba piedrecillas a la alejada casa de la familia y cuando Doña Hortensia salía con un palo no había nadie. El padre, José Ignacio, no sabía nada del asunto porque se encontraba desde hace un mes abriendo brechas en el Oriente, como reciente colono.
En la noche nuevamente se reunieron las vecinas para comentar los sucesos.
-El Duende es un ángel caído y pertenecía a los coros celestiales, por eso le gusta cantar, indicó Doña Genoveva, que era la experta en estos asuntos y siguió.
-Lo mejor que puede hacer, vecina, es tener una guitarra destemplada y cuando el Duende quiera tocar -al ver que no suena afinadamente- se va furioso.
-No, mejor dicen que es colocarle un espejo, dijo otra. Así, cuando el Duende se mira lo feo que es, se espanta y no vuelve.

Imagen de el comercio.com.pe
En este incipiente consejo, la mayoría se inclinó por la treta de la guitarra. Así fue que Doña Hortensia consiguió prestado dicho instrumento y lo colocó cerca de la puerta de su morada. Adentro, una cautivada Isadora seguía insistiendo en que el Duende era hermoso y que le había prometido un palacio.
-Nada de duendes, dijo Doña Hortensia, que ocultó bien de decirle su treta.
A la medianoche se escucharon unos pasos mínimos. Después un rasgueo de guitarra. Un silencio. Una especie de maldición inaudible. Y, en ese momento, la voz poderosa de Doña Hortensia espantando al Aparecido.
Así, Isadora -de labios sensuales- siguió creciendo con la fama de haber conocido al Duende. Aunque -por aquellas épocas- eran los muchachos quienes caían seducidos por el magnetismo de sus ojos luminosos.
lunes, 24 de noviembre de 2008
SACHARUNA
Manuel Espinoza Apolo

imagen del blog ocultismo y conspiración
sacha = monte, runa = hombre.
El Sacharuna posee una gran estatura, lleva el cuerpo cubierto de pelos, así como de hojas, musgos y flores a manera de vestido.
Esta criatura muestra dos caras, un talón hacia adelante y otro hacia atrás, por lo que se cree camina en todas las direcciones. Vive en las cuevas y come ramas. No es capaz de hablar y emite solamente el grito ¡yu-yu!
Sale únicamente por las noches en persecución de niños, hombres y mujeres, a quienes acosa entre gritos estridentes. Cuando logra capturar a una persona la mata abrazándola o torciéndole el cuello. La única manera de defenderse del Sacharuna es con una antorcha, mechones o un leño encendido, ya que las llamas le producen terror.

domingo, 7 de septiembre de 2008
CHUZALONGO
El niño de los cerros
Manuel Espinoza Apolo
Duende del Campo
El cuerpo está cubierto por escamas de pez y tan sucio que parece de color negro. Tiene los pies variados: los talones adelante y los dedos hacia atrás, y va tapado por un poncho fino de rayas.
Su rasgo más destacado es el cordón umbilical, que lo lleva arrastrando por el suelo, tanto que en ciertas ocasiones se da con él una vuelta al cuello.
Descubre al duende (imagen en aragonesesi.com)
Reside en los bosques de los cerros, en donde convive con los animales silvestres. Cuando escala grandes alturas grita muy fuerte y en seguida desaparece entre la maleza. Por eso, los indígenas lo consideran hijo del cerro, mientras que para los campesinos mestizos, él es exclusivamente un ser maléfico, fruto de los amores prohibidos entre hermanos.
Persigue a mujeres jóvenes, solteras engreídas. Muchos, pensando que es un niño, deciden adoptarlo y protegerlo. Una vez que logra ser abrigado en el regazo de sus madres adoptivas, las hiere mortalmente.miércoles, 28 de mayo de 2008
IMAGINARIO ANDINO
Por: Juan Carlos Morales
Estaba por conciliar en sueño cuando sintió tremolar el suelo: un terremoto de melodías que parecía venir de las entrañas de la tierra. Una sonoridad profunda de zapateos que hacían vibrar su cuerpo. Escuchó airadas voces que animaban a la algarabía, que se sucedía en su patio.
Pensó que los músicos habían regresado. Sin ánimo acudió hasta un rincón donde estaba el pondo de chicha, para brindar a los bailadores. Pero no entraban a su casa. Extrañado, miró por una rendija:
Los danzarines eran descomunales. Tenían apariencia humana y sus movimientos eran enérgicos con un compás que encerraba una inquietante belleza. Bailaban en círculo, agitándose violentamente hasta llegar a un éxtasis, precedido por las flautas entonadas con maestría.
Recorrían el mínimo patio en una nueva alineación. Entonces se podía apreciar que había quien llevaba un bastón de mando y otros entonaban las caracolas, donde se reflejaba una luna tenue.
Fue en esta nueva imagen que se presentaron enteros: los pies tenían para atrás pero eso en lugar de ser un impedimento parecía una virtud porque eran diestros danzarines, y tenían un apretado pelambre que cubría sus extremidades que no tocaban el suelo. Y otra vez el torbellino de sus cuerpos extraños, sus cabezas que rotaban en un magnetismo hermoso: un deslumbramiento que estaba aunado al pavor de comprobar que no eran humanos. Fue un instante. Después, se esfumaron en los maizales.
Nunca fue el mismo. Por las tardes pensaba en esas danzas prodigiosas y decidió confeccionar una vestimenta para hacer honor a sus visitantes. Entonces, la máscara tuvo dos rostros y grande fue la nariz y desaliñados los cabellos de colores.
Una nueva fiesta para agradecer a las cosechas llegó y asistió con su indumentaria de aya huma. Parecía un diablo andino cuando entraba presidiendo el combate para tomar la plaza, danzando con un vigor insólito. Todos le respetaban. No sufría caídas y era el primero en entrar a la pelea y el último en dejar el baile. Cuando dormía entre las espinas no tenía rasguño y siempre se lo encontraba cerca de las cascadas y las lagunas. Un día desapareció. Hay quienes dicen que los aya humas lo llevaron, para dotarle de fuerza a su cuerpo y espíritu.
Otros, en cambio, afirman que vive entre los lugares sagrados. Sin embargo hay algo en que todos coinciden: cuando danzaba sus pies no tocaban la tierra.


