miércoles 30 de septiembre de 2009

LEYENDA ANDINA

MAL AIRE


Manuel Espinoza Apolo




En ciertos lugares también se le denomina mal viento.


El mal aire es una fuerza mágica o un halo misterioso que resposa en las quebradas solitarias y los sitios lúgubres llamados lugares pesados.


Produce una enfermedad caracterizada por un malestar que incluye jaquecas, fatigas y vómitos.


La gente de los Andes, sea indígena o mestiza, cree que en la naturaleza hay un sinnúmero de vientos, la mayoría de los cuales son nocivos: por ejemplo: el huaira huañuy o viento de la muerte; el huaira macharinapac o viendo de las cuevas: el huaira miu o viento de las montañas que produce desmayo y mareo, o el huaira sorochi, que causa la enfermedad de las montañas.


miércoles 5 de agosto de 2009

LEYENDA DEL AMAZONÍA

LEYENDA DEL ACHIOTE Y DEL HUITO (WITUK)
Basado en Mito aborigen de los canelos de Alonso Flores Velasco.

En tiempos muy antiguos, luego que apareció el arco iris sobre los cerros, aparecieron en la amazonía dos mujeres jóvenes de extraordinaria belleza; eran las vírgenes de la selva .
La una de cabellos claros y su compañera de pelo negro azabache, recorrían los bosques en busca de novio; un día se encontraron con el gavilán ¨tijera hanga¨, que era el espíritu del hombre cazador, que tenía su morada al interior de la montaña. El ave rapaz se puso a conversar con las sumak warmis (mujeres hermosas) que cedieron ante sus lisonjas y accedieron a ir a su casa del gran ceibo milenario.

Planta de Achiote


¨Tijera hanga¨ les dijo que para que no se pierdan del camino pondrá señales con plumas de su cola; más, escondido tras un viejo tronco, otro cazador muy malo escuchaba la conversación de ¨tijera hanga¨; se trataba nada menos que del ¨apangura puma¨(puma sucio), un animal apestoso que andaba comiendo cangrejos. El ¨apangura puma¨ se adelantó por el bosque y tomando las plumas dejadas por el gavilán, las cambió con dirección a su guarida, las jóvenes no dudaron en seguir ese equivocado sendero.


Arbol del Huito

El malvado cazador las tomó como esposas a las dos muchachas, pero ellas se sentían defraudadas y sucias; sintieron el rechazo de todos y en su desesperación acudieron al gran espíritu de la selva ¨ARUTAM¨ que tiene la eterna juventud y le pidieron les convierta en planta que sean útiles a todos los habitantes de la región para en esta forma limpiar sus cuerpos y ser aceptadas por los cazadores y la gente. Entonces el ¨gran espíritu¨ tuvo lástima de ellas y decidió que la de cabellos claros se convierta en manduro o achiote y la de cabello negro en el emblemático árbol de wituk.

Hombre de la selva pintado con achiote (rojo) y huito (negro)


A partir de ese momento, las plantas se encuentran por toda la Amazonía para uso y disfrute de sus habitantes.

viernes 29 de mayo de 2009

QUISQUINAY (HOMBRE REPTIL)

LEYENDA MONTUBIA

Basado en Manuel Espinoza Apolo



El Quisquinay es un ser sobrenatural que aparece en la zona montubia del Ecuador, vive en las montañas y en las cuevas. Es un reptil con rasgos humanos o viceversa, parece lagarto o culebra.

casa montubia (imagenhttp://elmontubio.blogspot.com/)

El Quisquinay atrae a sus dominios a las viudas para seducirlas, así se convierten en sus amantes y son las proveedoras de su alimentación que es igual a la del humano.

martes 5 de mayo de 2009

LEYENDA DE QUITO

URGÜI


Llamado también Taita Urgüi. Se conoce así al cerro en forma de pirámide que está situado al frente de la Magdalena de Quito.
El cerro Urgüi como otros cerros de los Andes, guarda en su interior una ciudad de oro con personas, animales y mucho maíz de oro, en granos y mazorcas. A tan maravillosa ciudad se accede por una puerta custodiada por un gigantesco perro negro encadenado.

Cuenta la leyenda que una misteriosa mujer llamada Yumba conoce la puerta y cuando llega al lugar, todos los días a las 12 de la mañana, pronuncia estas palabras: ¨abrete culantro y ciérrate perejil¨. Una vez abierta la puerta, ella entra para conversar con el perro, que en ese momento se transforma en un hombre blanco, bermejo, guapo, jovencito y sin barba. Este es el Taita Urgüi y Yumba es su enamorada.

Cuenta mucha gente que ha visto al Taita Urgüi desnudo y descansando en el cerro. Hay ocasiones en que el Taita Urgüi muestra sus puertas a ciertas personas humildes, para que trabajen para él por un mes, que afuera se convierte en un año. A cambio les recompensa con una carga de mazorcas de oro.



Basado en Manuel Espinoza Apolo

jueves 16 de abril de 2009

LEYENDA SHUAR

ETSA


Grupo de musica, danza y arte tradicional "TsunkY Shuar"


Iwia, un demonio terrible, desde siempre ha tenido la costumbre de atrapar a los shuar, meterlos en su enorme shigra y después
comérselos.
Fue así como, en cierta ocasión, atrapó y luego se comió a los padres de Etsa. Entonces raptó al poderoso niño para tenerlo a su lado y, durante mucho tiempo, le hizo creer que él era su padre.
Cuando Etsa creció, todos los días salía a cazar para el insaciable Iwia, que siempre pedía pájaros a manera de postre. El muchacho regresaba con la gigantesca shigra llena de aves de todas las especies. Una mañana, cuando apenas empezaba su cacería, descubrió que la selva estaba en silencio. Ya no había pájaros
coloridos por ninguna parte. Solo quedaba la paloma Yápankam, posada sobre las ramas de una Malitagua.
Cuando Etsa y la paloma se encontraron en medio de la soledad, se miraron largamente. -¿Me vas a matar a mí también? preguntó Yápankam. -No, dijo Etsa. -Parece que he dejado toda la selva sin pájaros. Etsa sintió que se le iban las fuerzas y se dejó caer sobre el colchón de hojas del piso. Entonces Yápankam voló hasta donde estaba Etsa y, al poco rato, a tuerza de estar juntos en medio de ese bullicioso silencio, se convirtieron en amigos.
Yápankam aprovechó para contarle al muchacho la manera en que Iwia había matado a sus verdaderos
padres. Entonces, nada ni nadie podía consolar a Etsa: lloraba con una mezcla de rabia y tristeza.
Cuando Yápankam se dio cuenta de que Etsa empezaba a calmarse, le dijo: - Muchacho, no puedes hacer nada para devolverle la vida a tus padres, pero aún puedes devolvérsela a los pájaros. -¿Cómo?, dijo Etsa. La paloma explicó: "Introduce en la cerbatana las plumas de los pájaros que has matado, y sopla". El muchacho lo hizo y de inmediato empezaron a salir miles de pájaros de todos los colores que levantaron el vuelo y con su alegría poblaron nuevamente la selva.






Desde entonces, Etsa y el demonio Iwia son enemigos mortales.

FUENTE: El Comercio, suplemento dominical s/f

martes 31 de marzo de 2009

TESOROS PERDIDOS

NARRÍO


Manuel Espinoza Apolo


Cerro Narrío (La tortuga)

Narrío es un cerro de la provincia de Cañar. En su cima, en ciertas noches del mes de mayo, se ve un templo que irradia un esplendoroso brillo metálico, en medio del cual se hallan dos puertas gigantes; pero resulta imposible mirar el interior por la intensidad de la luz.
Las puertas están adornadas con columnas, en las cuales permanecen atados dos perros negros furiosos.
La visión de este templo es, sin embargo, efímera, desaparece al instante. En ese templo se cree que fueron enterradas las campanas de oro de una antigua iglesia, las mismas que son buscadas inútilmente por los huaqueros, pues el Urcuyaya de Narrío las habría trasladado a otro sitio

martes 10 de marzo de 2009

LEYENDA DE ATUNTAQUI

EL DUENDE

Por: Juan Carlos Morales M.




Imagen de el comercio.com.pe



-¡No irás por la quebrada!
-Si ya nomás vengo...
-¡Verás que por ahí anda el Duende!
-Puras habladurías
-Bueno, advertida estás.

Isadora escuchaba -de cuando en cuando- las advertencias de su madre, Doña Hortensia, mientras le peinaba su lustrosa cabellera azabache.
Isadora tenía los ojos grandes y una risa cantarina, como sus pies gráciles para correr por las sementeras o subirse a un árbol de guabas como si fuera una diminuta raposa. La mentada quebrada, al que hacía referencia su progenitora, se encontraba atravesando unos árboles de aguacate y saltando unos tapiales. Algo que no representaba obstáculo para esta mínima mujer de pechos nacientes.
Cierta ocasión, casi al caer la tarde, Isadora se encontraba en sus habituales aventuras de recorrer la campiña. Detrás de los arbustos se podía escuchar al riachuelo cantar entre las piedras. Se acercó. Sintió un espasmo seductor. Después llegó a su casa con aires renovados.
-Mira mamá, este pastel que encontré en la quebrada.
-Ay, hija, pero si no es pastel sino majada de vaca.
Pero la niña veía un delicioso pastelillo y aunque al inicio su madre pensó que era una habitual broma de su hija cuando miró que acercaba a su boca el estiércol supo que habla en serio. Para la noche, en la habitual reunión de las vecinas se supo la verdad: ¡Isadora estaba enduendada!
-Lo que ocurre, Doña Hortensia, es que el Duende le vio primero a la niña, dijo una mujer.
-Sí, aclaró otra, si ella lo miraba primero no pasaba nada.
-Y ahora qué hacer, alcanzó a decir la preocupada madre.
-Lo mejor -habló alguien desde atrás- es colocarle un rosario de ajos, porque los duendes son salidos del Averno.



Atuntaqui al caer la noche


Así sucedió. Isadora insistía en salir a las malas horas: seis de la tarde y doce de la noche, incluidas el mediodía y la mañana. Pero lo más preocupante llegó después: el astuto Duende lanzaba piedrecillas a la alejada casa de la familia y cuando Doña Hortensia salía con un palo no había nadie. El padre, José Ignacio, no sabía nada del asunto porque se encontraba desde hace un mes abriendo brechas en el Oriente, como reciente colono.
En la noche nuevamente se reunieron las vecinas para comentar los sucesos.
-El Duende es un ángel caído y pertenecía a los coros celestiales, por eso le gusta cantar, indicó Doña Genoveva, que era la experta en estos asuntos y siguió.
-Lo mejor que puede hacer, vecina, es tener una guitarra destemplada y cuando el Duende quiera tocar -al ver que no suena afinadamente- se va furioso.
-No, mejor dicen que es colocarle un espejo, dijo otra. Así, cuando el Duende se mira lo feo que es, se espanta y no vuelve.



Imagen de el comercio.com.pe



En este incipiente consejo, la mayoría se inclinó por la treta de la guitarra. Así fue que Doña Hortensia consiguió prestado dicho instrumento y lo colocó cerca de la puerta de su morada. Adentro, una cautivada Isadora seguía insistiendo en que el Duende era hermoso y que le había prometido un palacio.
-Nada de duendes, dijo Doña Hortensia, que ocultó bien de decirle su treta.
A la medianoche se escucharon unos pasos mínimos. Después un rasgueo de guitarra. Un silencio. Una especie de maldición inaudible. Y, en ese momento, la voz poderosa de Doña Hortensia espantando al Aparecido.
Así, Isadora -de labios sensuales- siguió creciendo con la fama de haber conocido al Duende. Aunque -por aquellas épocas- eran los muchachos quienes caían seducidos por el magnetismo de sus ojos luminosos.