martes, 24 de febrero de 2009

LEYENDA DE BOLIVAR

Brujo de Telimbela
Por Manuel Espinoza Apolo


Imagen de Leonard Paul

En tierras de lo que hoy es la provincia de Bolívar, un antiguo chamán recibió sus poderes de un demonio, llamado Genio, a cambio de su alma. El demonio le entregó una lanza de chonta que el Brujo introdujo en una laguna de agua verdosa con hedor a azufre y con ella pudo hacer cuanto quería.

En vísperas de su muerte, el Brujo tomó su lanza y la arrojó con tanta fuerza que fue a caer en la cumbre del cerro Tronador. De ahí que en las noches más oscuras, los moradores de dicha zona divisan una sombra que cruza por el cielo mientras los perros aullan y los gallos cantan tristemente.

El Brujo de Telimbela dejó escrita una maldición contra las personas que profanen su tumba o se burlen de las serpientes y demás signos dibujados en su lápida: quienes se atrevan a hacerlo serán fulminados por un rayo.

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