sábado, 5 de junio de 2010

LEYENDA MEXICANA

LA LEYENDA DEL MAIZ
(GRANO DIVINO)


imagen:alfa1.org


Versión del Príncipe
Yäkanini Metztli Kuauhtemok K.

Cuenta la tradición de los pueblos Aztin, que después de las nieves cuando se refugiaron en Çikomoztok (En las Múltiples Cuevas); la tierra quedó tan quemada que, no había plantas de las cuales recolectar frutos, los animales habían muerto por el frío en tal cantidad, que la caza era muy penosa; y por ello, el linaje humano sufría mucho.
Se elevaron las plegarias “AL PADRE UNICO” (Tahtzinzeze) o sea el “Dios ünico” (Zenteotl) para que iluminara el pensamiento de los hombres sabios, y estos, dieran de comer a su pueblo.
Fue enviado el divino Ketzalkoatl para que viera como estaba la tierra y buscó alimento por todas partes y no encontró. Ya convencido de ello se disponía a marchar, cuando vio pasar presurosa a la hormiga roja, que traía entre sus mandíbulas poderosas, unas semillitas, después, vio pasar a otras que traían semillitas con restos de hojas y de paja. Entonces les preguntó: -“Por que trabajáis tanto si el “Padre de Todo” ha puesto los medios de vida?”
-“Pero los medios no vienen solos, hay que buscarlos y guardarlos para mejores ocasiones” –respondieron las hormigas rojas
-“¿Por qué no me dais de esa comida para los hombres?”
-“Ellos son grandes y glotones, se acabarían nuestros campos y pereceríamos”.
Convencido Ketzalkoatl de que tenían razón, simuló irse; pero se transformó en hormiga negra, diminuta, y siguió a la hormiga roja hasta que descubrió el campo de abastecimientos, que era un gran plantío de zacates que que tenían una espiga dorada de mechones finos y envueltos en un capullo de hojas fuertes; en su interior, había unos granos DORADOS, llamados Teotzintli.
Ketzalkoatl reflexionó y dijo: “Si traigo a los hombres aquí, de nada les ayudará, pronto acabarán con las plantas; mejor les llevaré la semilla para que ellos la cultiven y hagan que la tierra produzca”. Y tomó muestras de diferentes granos de distintos zacates hasta cinco y luego tomó muestras de otras cinco plantas y las llevó a los hombres.
Y llamó a los jefes de las tribus y les dijo:
“Os traigo un regalo, EL GRANO DIVINO, pero no lo debéis comer hasta que vuelva a salir de la tierra, y como nadie sabe como ha de brotar; os dejo aquí a cinco doncellas divinas que se encargarán de cuidar de las semillas, ya puestas en la tierra; y, harán que broten las plantas y los granos en tal abundancia que no volveréis a sufrir hambre, porque así lo quiere Tloke Nahuake )El QUE TIENE TODO EN SI MISMO), Tahtzinzen (El Padre Ünico).



imagen de: monografias.com

Y los granos fueron sembrados por las doncellas y ellas regaban y cantaban en los sembrados y danzaban y a los cuatro días la tierra se agrieto y a los días siguientes brotaron las hojas verdes.
Y tuvieron mucho grano llamado Teotzintli, pero no el suficiente para todas las tribus. Y vieron que no en todo el tiempo se podía sembrar, porque las doncellas divinas sabían que la nieve quemaba la planta.
Y un día afligidas se reunieron a deliberar como cuidar mejor el grano para que produjera más y no encontrando solución, la más bella y la más joven de ellas llamada Xilonan, invocó al divino Ketzalkoatl, pidiéndole ayudara a los hombres; y al calor del FUEGO SAGRADO donde ella hacía su invocación, llegó el VIENTO Rugiente y la envolvió en un remolino, y en esa caricia del viento ella escuchó:
“Tú doncella y Yo, ayudaremos a los hombres; pero no les daremos las cosas hechas, ellos tendrán que trabajar y sin que se den cuenta nosotros trabajaremos con ellos inspirándolos, haz que trabajen desde mañana”.
Y así fue, las Doncellas llamaron a los hombres de la tribu y les dijeron:
-“Ha llegado el momento en que aprendan a producir el grano y a mejorar su abundancia, tomen sus “Serpientes mágicas” y caven la tierra y pongan el grano, cinco de una clase, al Oriente, cinco de la otra clase, al Poniente”.
Y los hombres lo hicieron y cuando las plantas ya estaban crecidas, vino un día el Divino Ketzalkoatl y dijo a las doncellas, esa planta de Teotzintli da muy pocos granos, vamos a producir otra planta que de miles de granos; pero que sean los hombres los que entiendan y aprendad. Tú, divina doncellas serás mariposa, tú serás abeja, tú serás Catarina de rojo color, tú serás avispa azul….y tú Xilonan, serás la hembra del Witzilli, tomaréis de los polvos de las flores del Teotzintli del Occidente y luego iréis a las matas del Oriente, cuando los hombres estén allí, y dejaréis los polvos de unas matas en otras, y Yo, Viento Fecundador soplaré con fuerza para desenmarañar las duras mazorquillas y que los polvos entren en su seno….y después veréis el milagro de los Siglos..
Y un día que los hombres trabajaban en las matas vieron volar a los insectos y el viento sopló fuerte y temieron que las plantas se rompieran y corriendo a verlas y protegerlas; entonces contemplaron como los insectos rascaban con sus patas y sus picos hasta dentro de los dorados filamentos de la espiga y se asombraron…!
Pasaron días y días…y uno de tantos, cuando fueron a cosechar, ya no encontraron Teotzintli…ahora había un fruto duro macizo, lleno de miles de granos de diversos colores, unos eran rojos, otros azules, otros dorados, otros blancos…! A esos granos los llamaron Itzintli, Etzintli, Antzintli (o Yaantzintli) Yauitzintli (Maíz azul), etc. Y se iluminó el pensamiento de los hombres, y Xilonan y ellos, siguieron realizando la Polinización de diversas especies de plantas con lo que produjeron el GRANO DIVINO, alimento del mundo, hasta hacer más de cuatrocientas variedades.

Tomado de:http://aztekatl.org

sábado, 27 de febrero de 2010

LEYENDA DEL PARAGUAY

LA LEYENDA DEL CHINGOLO

Latinoamérica Indígena, Carlos Alzate Girado (compilador),1984


CHINGOLO (imagen tomada de www.arn.org.ar)

Entre los indígenas que pueblan la región del Guaira se conserva el recuerdo de Chingolo, un niño guaraní que amó entrañablemente a su madre. Enfermó ella gravemente, sintiéndose a punto de morir, le pidió al hijo que fuera en busca de una planta que se consideraba como único remedio de su mal.

Crecía la planta en lo más intrincado de la selva; con todo, el niño se mostró valiente y fue a buscarla. Oyó los rugidos del jaguar, pero siguió adelante. Anduvo de un lado a otro hasta que halló la planta y quiso regresar a su casa. En tanto sobrevino la noche; una noche oscura que no le permitió distinguir el camino. Desorientado, vagó por la selva exclamando: ¨!Che sy asy!¨, ¨!Che sy asy!¨ , como si la evocación de ¨mi madre se halla enferma¨ (idioma guaraní) pudiera inspirar piedad a algún ser compasivo que le ayudara a salir del trance.

Amanecía y el niño vagaba aún desorientado en el bosque, ignorando que la madre había muerto.
Los dioses comprendieron que Chingolo no se conformaría jamás con la pérdida del ser que más amaba en el mundo y, en el deseo de evitarle el dolor de la orfandad, lo convirtieron en ave, para que volara por el mundo en busca de la madre, animado por la eterna esperanza de reunirse con ella alguna vez.

Desde entonces el Chingolo aletea en el bosque, anida en los aleros y, como si buscara el amparo de los buenos o la protección de los piadosos, les advierte la proximidad de los malos vientos y les recuerda su gran pena repitiendo en sus trinos: ¨!Che sy asy!¨ ¨!Che sy asy!¨

jueves, 21 de enero de 2010

EL DANZANTE

EL DANZANTE DE PUJILÍ




El Danzante, Tushug, o “Sacerdote de la lluvia”, baila de gozo por la cosecha del maíz mediante ritos de guerra en honor al Inca o Cacique principal.

A manera de esclavo, el Danzante rendía culto con sus brazos y su rítmico baile, al cóndor de los Andes. Portaba en su mano diestra una planta de maíz, costumbre transformada en la Colonia mediante el uso del Alfanje.

Tienen a su servicio al Humacuida, quien complace al danzante en todos los caprichos y carga la pesada cabeza cuando el danzarín se agota. Provistos de suntuosa indumentaria en la que sobresalen la cabeza, el tajalí y la ropa blanca que son los valuartes de la fiesta, que se celebra en el cantón de Pujilí, en el Inti-Raymi o Fiesta del Sol.




Cuentan los abuelos, que cada Inti-Raymi a la salida del sol se encontraba frente a la iglesia de Pujilí, un fabuloso danzante, con su lujosa vestimenta bailando en agradecimiento al padre Inti, por las cosechas recibidas de la Pacha-mama. Este agradecimiento lo realizó por años, y luego fue convertido, en memoria de las costumbres ancestrales, en una fiesta con muchos integrantes más. Cada año se celebra el Inti-Raymi en la ciudad de Pujilí, donde su personaje principal es ¨El Danzante¨.

El baile del Danzante proviene de Anta Citua y Cápac Citua de los Incas, el primero se lo realizaba en Julio y el segundo en Agosto, ambos eran la expresión de juegos, figuras militares, manifestaciones solemnes, poderosas y brillantes de los mismos guerreros, con sus armas durante el baile.

Si quieres más información :

miércoles, 13 de enero de 2010

LEYENDA DE TERROR

EL TREN NEGRO


(Mario Conde, Cuentos ecuatorianos de aparecidos).


En el límite entre la provincia de Tungurahua y Cotopaxi, cerca de Salcedo, está la laguna de Yambo, que tiene sus aguas verdosas, lo que no permite mirar más de un metro de profundidad.
Se cree también que la laguna esta encantada, allí se hundió un tren del cual nunca se halló rastro alguno ni de los pasajeros tampoco.

Cuentan los moradores del sector que por la vía férrea que bordea peligrosamente las peñas sobre la laguna, corría un tren viejo, tan viejo y herrumbrado que parecía ser de color oscuro. La gente lo llamaba el tren negro.
Laguna de Yambo (Ecuador)

Un Viernes Santo mientras hacía el recorrido de la tarde desde Quito hasta Riobamba, la locomotora tuvo que detenerse a la mitad del trayecto. Había llovido en la provincia de Cotopaxi y un gran derrumbe tapaba la vía. Los ferroviarios trabajaron el día entero para despejarle y solo cuando oscureció, los pasajeros se pudieron acomodar en los vagones y reiniciar la marcha.
El tren negro pasó pitando por Salcedo antes de las once de la noche; pero al llegar al sector de Yambo, donde los aguaceros habían arrastrado gran cantidad de lodo hacia los rieles, ocurrió el descarrilamiento con un rugido estruendoso. Los pasajeros, que dormían fatigados, despertaron al sentir que la máquina se precipitaba al vacío. Algunos alcanzaron a implorar a Dios por la salvación de sus almas. Otros pidieron perdón por ofender a Cristo al viajar en día santo.

El tren dejó escuchar su estrepitoso silbato en medio de la noche; como un monstruo agonizante cayó y se hundió en las aguas de la laguna sin fondo.

Debido a que nunca se encontró rastro alguno se cree que todos los ocupantes perecieron.
Ellos se volvieron parte de la leyenda: cada Viernes Santo, a las doce de la noche, si uno pasa por la carretera hacia Ambato escuchará el espantoso silbato del tren negro, acompañado por los gritos de las almas condenadas que penan en el fondo de las aguas.

viernes, 1 de enero de 2010

LEYENDA QUITEÑA

Lagartija que abrió la calle Mejía


Fuente: Luciano Andrade Marín.



Cuenta la historia que más o menos por los años de 1878, en lo que hoy comprende las calles de Olmedo, Guayaquil y Flores existía ahí el convento de los padres agustinos, un edificio muy antiguo de estructura débil.


En la parte trasera del convento existía un huerto, que no producía más que maleza en él no existía ni frutos o verduras y no tenía ninguna utilidad ni para los agustinos mucho menos para la población cercana.


La estructura del convento como estaba un poco débil por los diferentes terremotos de los años de 1660, los agustinos decidieron construir en su parte trasera un muro que sostenga al convento. Este muro tenía la forma de un triángulo, y los agustinos decidieron ponerle el nombre de Cucurucho de San Agustín, es de ahí de donde nace el término de Cucurucho de San Agustín que más tarde le dará diferente significado la sociedad. La base de este muro se encontraba en la huerta del convento.


En 1878, Andrade Marín un ciudadano interesado por el desarrollo de la Cuidad decide postularse para Concejal de Quito y logra su propósito, y basándose en las ordenanzas de la ciudad decide emprender un plan de perfeccionamiento y mejoramiento de algunas obras como fue la ampliación del alcantarillado y la implementación de rejas de hierro en el camino que llevaba al cementerio de San Juan. En todo este proyecto de mejora y progreso se encontraba la idea de la creación de la Plaza Marín, pero para esto debía realizar algo casi imposible de efectuar como fue la ampliación de la calle Mejía que baja desde San Juan y llegaba hasta ese momento hasta los predios del convento de los Agustinos.


Ante esto Andrade Marín, decide acercarse donde la padre encargado del convento y le cuenta su idea y le pide que le permita atravesar la calle por la huerta y así poder concluir con su obra.
Pero el padre Connetti le contesta con una negativa y le dice que vaya ha realizar sus obras en otro lado pues él no le permite hacer nada de eso.




Calle Mejía-Quito


Andrade Marín insiste al padre encargado alegando que esa huerta no tiene ninguna utilidad y más bien puede suceder que sirva de guarida para las alimañas y lo más seguro es que estas suban a los dominios de alguna persona, pero siempre las respuestas del padre fueron negativas.
Luego de un mes sin previo aviso el padre manda a llamar a Andrade Marín de suma urgencia. Marín se dirige de inmediato y el padre le esperaba con una sorpresa. Le dice que le autoriza realizar la ampliación de la calle y todo lo que el quiera hacer. Marín sorprendido por el cambio repentino del padre le pregunta el por qué se su cambio de respuesta.


El padre le contesta que la noche anterior justo al irse acostar, levantó las cobijas y vio en la almohada de su cama una lagartija y entendió que esa sabandija era un anuncio.


Es por eso que de ahí Quito cuenta esta leyenda de la lagartija que abrió la calle Mejía.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Leyenda de Atuntaqui

LA PASTORA Y EL CONDOR


Basado en Mitologías de Antonio Ante, por Juan C. Morales.



Cuentan los abuelos que hace mucho tiempo, existió una pastorcita que al nacer el sol iba junto con su fiel perro, llevando el rebaño hacia la montaña. Cuando la pastorcita era ya una hermosa jovencita de ojos nítidos, un Cóndor se sintió atraído por ella y esperaba en una quebrada para cortejarla.


¿Lindo día para pastar a las ovejas, pastorcita?- preguntó el Cóndor.

Sí, dijo la joven sin ruborizarse.

¿Debes tener el mismo peso que las ovejas?, exclamó el Cóndor en tono zalamero.

No te burles de mi - respondió y lo miró de reojo.

El Cóndor se acercó y trato de levantar a la pastorcita, asiéndose de su chalina. Al inicio hubo resistencia pero al fin la inmensa ave la alzó con sus garras. Una vez que la colocó a su espalda se levantó en un vuelo rápido, desplegando sus enormes alas. Desde abajo, el compañero de la pastorcita, su perro, miró un punto en el cielo y comenzó a aullar, mientras el viento llegaba desde el páramo.

Aullando recogió el rebaño y aullando llego hasta la casa de los padres de la pastorcita. Y fue aullando que guió a los padres por las montañas para buscar en los impenetrables riscos el refugio de los cóndores. El tiempo paso y no encontraban a la pastorcita, hasta que una mañana, el perro se acercó a un despeñadero. Abajo se encontraba ella, su ama que lo reconoció. Empezó a aullar lastimeramente hasta que llegaron los padres de la pastorcita, quienes la ayudaron a salir soltando sogas. El Cóndor no estaba, había salido por alimentos.

Cuando la magestuosa ave regresó y no encontró a la pastorcita, llamó desesperadamente a sus hermanos cóndores para que le ayudaran a recuperarla. A la pastorcita le habían crecido vellos que sus familiares limpiaban con esmero. Cuando el Cóndor llegó a reclamarla, ella ya no era la misma. Había vuelto a su antiguo estado, una hermosa joven de ojos cristalinos. Los cóndores se alejaron volando y con ellos uno que regresaba triste.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

LEYENDA ANDINA

MAL AIRE


Manuel Espinoza Apolo




En ciertos lugares también se le denomina mal viento.


El mal aire es una fuerza mágica o un halo misterioso que resposa en las quebradas solitarias y los sitios lúgubres llamados lugares pesados.


Produce una enfermedad caracterizada por un malestar que incluye jaquecas, fatigas y vómitos.


La gente de los Andes, sea indígena o mestiza, cree que en la naturaleza hay un sinnúmero de vientos, la mayoría de los cuales son nocivos: por ejemplo: el huaira huañuy o viento de la muerte; el huaira macharinapac o viendo de las cuevas: el huaira miu o viento de las montañas que produce desmayo y mareo, o el huaira sorochi, que causa la enfermedad de las montañas.


miércoles, 5 de agosto de 2009

LEYENDA DEL AMAZONÍA

LEYENDA DEL ACHIOTE Y DEL HUITO (WITUK)
Basado en Mito aborigen de los canelos de Alonso Flores Velasco.

En tiempos muy antiguos, luego que apareció el arco iris sobre los cerros, aparecieron en la amazonía dos mujeres jóvenes de extraordinaria belleza; eran las vírgenes de la selva .
La una de cabellos claros y su compañera de pelo negro azabache, recorrían los bosques en busca de novio; un día se encontraron con el gavilán ¨tijera hanga¨, que era el espíritu del hombre cazador, que tenía su morada al interior de la montaña. El ave rapaz se puso a conversar con las sumak warmis (mujeres hermosas) que cedieron ante sus lisonjas y accedieron a ir a su casa del gran ceibo milenario.

Planta de Achiote


¨Tijera hanga¨ les dijo que para que no se pierdan del camino pondrá señales con plumas de su cola; más, escondido tras un viejo tronco, otro cazador muy malo escuchaba la conversación de ¨tijera hanga¨; se trataba nada menos que del ¨apangura puma¨(puma sucio), un animal apestoso que andaba comiendo cangrejos. El ¨apangura puma¨ se adelantó por el bosque y tomando las plumas dejadas por el gavilán, las cambió con dirección a su guarida, las jóvenes no dudaron en seguir ese equivocado sendero.


Arbol del Huito

El malvado cazador las tomó como esposas a las dos muchachas, pero ellas se sentían defraudadas y sucias; sintieron el rechazo de todos y en su desesperación acudieron al gran espíritu de la selva ¨ARUTAM¨ que tiene la eterna juventud y le pidieron les convierta en planta que sean útiles a todos los habitantes de la región para en esta forma limpiar sus cuerpos y ser aceptadas por los cazadores y la gente. Entonces el ¨gran espíritu¨ tuvo lástima de ellas y decidió que la de cabellos claros se convierta en manduro o achiote y la de cabello negro en el emblemático árbol de wituk.

Hombre de la selva pintado con achiote (rojo) y huito (negro)


A partir de ese momento, las plantas se encuentran por toda la Amazonía para uso y disfrute de sus habitantes.

viernes, 29 de mayo de 2009

QUISQUINAY (HOMBRE REPTIL)

LEYENDA MONTUBIA

Basado en Manuel Espinoza Apolo



El Quisquinay es un ser sobrenatural que aparece en la zona montubia del Ecuador, vive en las montañas y en las cuevas. Es un reptil con rasgos humanos o viceversa, parece lagarto o culebra.

casa montubia (imagenhttp://elmontubio.blogspot.com/)

El Quisquinay atrae a sus dominios a las viudas para seducirlas, así se convierten en sus amantes y son las proveedoras de su alimentación que es igual a la del humano.

martes, 5 de mayo de 2009

LEYENDA DE QUITO

URGÜI


Llamado también Taita Urgüi. Se conoce así al cerro en forma de pirámide que está situado al frente de la Magdalena de Quito.
El cerro Urgüi como otros cerros de los Andes, guarda en su interior una ciudad de oro con personas, animales y mucho maíz de oro, en granos y mazorcas. A tan maravillosa ciudad se accede por una puerta custodiada por un gigantesco perro negro encadenado.

Cuenta la leyenda que una misteriosa mujer llamada Yumba conoce la puerta y cuando llega al lugar, todos los días a las 12 de la mañana, pronuncia estas palabras: ¨abrete culantro y ciérrate perejil¨. Una vez abierta la puerta, ella entra para conversar con el perro, que en ese momento se transforma en un hombre blanco, bermejo, guapo, jovencito y sin barba. Este es el Taita Urgüi y Yumba es su enamorada.

Cuenta mucha gente que ha visto al Taita Urgüi desnudo y descansando en el cerro. Hay ocasiones en que el Taita Urgüi muestra sus puertas a ciertas personas humildes, para que trabajen para él por un mes, que afuera se convierte en un año. A cambio les recompensa con una carga de mazorcas de oro.



Basado en Manuel Espinoza Apolo

jueves, 16 de abril de 2009

LEYENDA SHUAR

ETSA


Grupo de musica, danza y arte tradicional "TsunkY Shuar"


Iwia, un demonio terrible, desde siempre ha tenido la costumbre de atrapar a los shuar, meterlos en su enorme shigra y después
comérselos.
Fue así como, en cierta ocasión, atrapó y luego se comió a los padres de Etsa. Entonces raptó al poderoso niño para tenerlo a su lado y, durante mucho tiempo, le hizo creer que él era su padre.
Cuando Etsa creció, todos los días salía a cazar para el insaciable Iwia, que siempre pedía pájaros a manera de postre. El muchacho regresaba con la gigantesca shigra llena de aves de todas las especies. Una mañana, cuando apenas empezaba su cacería, descubrió que la selva estaba en silencio. Ya no había pájaros
coloridos por ninguna parte. Solo quedaba la paloma Yápankam, posada sobre las ramas de una Malitagua.
Cuando Etsa y la paloma se encontraron en medio de la soledad, se miraron largamente. -¿Me vas a matar a mí también? preguntó Yápankam. -No, dijo Etsa. -Parece que he dejado toda la selva sin pájaros. Etsa sintió que se le iban las fuerzas y se dejó caer sobre el colchón de hojas del piso. Entonces Yápankam voló hasta donde estaba Etsa y, al poco rato, a tuerza de estar juntos en medio de ese bullicioso silencio, se convirtieron en amigos.
Yápankam aprovechó para contarle al muchacho la manera en que Iwia había matado a sus verdaderos
padres. Entonces, nada ni nadie podía consolar a Etsa: lloraba con una mezcla de rabia y tristeza.
Cuando Yápankam se dio cuenta de que Etsa empezaba a calmarse, le dijo: - Muchacho, no puedes hacer nada para devolverle la vida a tus padres, pero aún puedes devolvérsela a los pájaros. -¿Cómo?, dijo Etsa. La paloma explicó: "Introduce en la cerbatana las plumas de los pájaros que has matado, y sopla". El muchacho lo hizo y de inmediato empezaron a salir miles de pájaros de todos los colores que levantaron el vuelo y con su alegría poblaron nuevamente la selva.






Desde entonces, Etsa y el demonio Iwia son enemigos mortales.

FUENTE: El Comercio, suplemento dominical s/f

martes, 31 de marzo de 2009

TESOROS PERDIDOS

NARRÍO


Manuel Espinoza Apolo


Cerro Narrío (La tortuga)

Narrío es un cerro de la provincia de Cañar. En su cima, en ciertas noches del mes de mayo, se ve un templo que irradia un esplendoroso brillo metálico, en medio del cual se hallan dos puertas gigantes; pero resulta imposible mirar el interior por la intensidad de la luz.
Las puertas están adornadas con columnas, en las cuales permanecen atados dos perros negros furiosos.
La visión de este templo es, sin embargo, efímera, desaparece al instante. En ese templo se cree que fueron enterradas las campanas de oro de una antigua iglesia, las mismas que son buscadas inútilmente por los huaqueros, pues el Urcuyaya de Narrío las habría trasladado a otro sitio

martes, 10 de marzo de 2009

LEYENDA DE ATUNTAQUI

EL DUENDE

Por: Juan Carlos Morales M.




Imagen de el comercio.com.pe



-¡No irás por la quebrada!
-Si ya nomás vengo...
-¡Verás que por ahí anda el Duende!
-Puras habladurías
-Bueno, advertida estás.

Isadora escuchaba -de cuando en cuando- las advertencias de su madre, Doña Hortensia, mientras le peinaba su lustrosa cabellera azabache.
Isadora tenía los ojos grandes y una risa cantarina, como sus pies gráciles para correr por las sementeras o subirse a un árbol de guabas como si fuera una diminuta raposa. La mentada quebrada, al que hacía referencia su progenitora, se encontraba atravesando unos árboles de aguacate y saltando unos tapiales. Algo que no representaba obstáculo para esta mínima mujer de pechos nacientes.
Cierta ocasión, casi al caer la tarde, Isadora se encontraba en sus habituales aventuras de recorrer la campiña. Detrás de los arbustos se podía escuchar al riachuelo cantar entre las piedras. Se acercó. Sintió un espasmo seductor. Después llegó a su casa con aires renovados.
-Mira mamá, este pastel que encontré en la quebrada.
-Ay, hija, pero si no es pastel sino majada de vaca.
Pero la niña veía un delicioso pastelillo y aunque al inicio su madre pensó que era una habitual broma de su hija cuando miró que acercaba a su boca el estiércol supo que habla en serio. Para la noche, en la habitual reunión de las vecinas se supo la verdad: ¡Isadora estaba enduendada!
-Lo que ocurre, Doña Hortensia, es que el Duende le vio primero a la niña, dijo una mujer.
-Sí, aclaró otra, si ella lo miraba primero no pasaba nada.
-Y ahora qué hacer, alcanzó a decir la preocupada madre.
-Lo mejor -habló alguien desde atrás- es colocarle un rosario de ajos, porque los duendes son salidos del Averno.



Atuntaqui al caer la noche


Así sucedió. Isadora insistía en salir a las malas horas: seis de la tarde y doce de la noche, incluidas el mediodía y la mañana. Pero lo más preocupante llegó después: el astuto Duende lanzaba piedrecillas a la alejada casa de la familia y cuando Doña Hortensia salía con un palo no había nadie. El padre, José Ignacio, no sabía nada del asunto porque se encontraba desde hace un mes abriendo brechas en el Oriente, como reciente colono.
En la noche nuevamente se reunieron las vecinas para comentar los sucesos.
-El Duende es un ángel caído y pertenecía a los coros celestiales, por eso le gusta cantar, indicó Doña Genoveva, que era la experta en estos asuntos y siguió.
-Lo mejor que puede hacer, vecina, es tener una guitarra destemplada y cuando el Duende quiera tocar -al ver que no suena afinadamente- se va furioso.
-No, mejor dicen que es colocarle un espejo, dijo otra. Así, cuando el Duende se mira lo feo que es, se espanta y no vuelve.



Imagen de el comercio.com.pe



En este incipiente consejo, la mayoría se inclinó por la treta de la guitarra. Así fue que Doña Hortensia consiguió prestado dicho instrumento y lo colocó cerca de la puerta de su morada. Adentro, una cautivada Isadora seguía insistiendo en que el Duende era hermoso y que le había prometido un palacio.
-Nada de duendes, dijo Doña Hortensia, que ocultó bien de decirle su treta.
A la medianoche se escucharon unos pasos mínimos. Después un rasgueo de guitarra. Un silencio. Una especie de maldición inaudible. Y, en ese momento, la voz poderosa de Doña Hortensia espantando al Aparecido.
Así, Isadora -de labios sensuales- siguió creciendo con la fama de haber conocido al Duende. Aunque -por aquellas épocas- eran los muchachos quienes caían seducidos por el magnetismo de sus ojos luminosos.

martes, 24 de febrero de 2009

LEYENDA DE BOLIVAR

Brujo de Telimbela
Por Manuel Espinoza Apolo


Imagen de Leonard Paul

En tierras de lo que hoy es la provincia de Bolívar, un antiguo chamán recibió sus poderes de un demonio, llamado Genio, a cambio de su alma. El demonio le entregó una lanza de chonta que el Brujo introdujo en una laguna de agua verdosa con hedor a azufre y con ella pudo hacer cuanto quería.

En vísperas de su muerte, el Brujo tomó su lanza y la arrojó con tanta fuerza que fue a caer en la cumbre del cerro Tronador. De ahí que en las noches más oscuras, los moradores de dicha zona divisan una sombra que cruza por el cielo mientras los perros aullan y los gallos cantan tristemente.

El Brujo de Telimbela dejó escrita una maldición contra las personas que profanen su tumba o se burlen de las serpientes y demás signos dibujados en su lápida: quienes se atrevan a hacerlo serán fulminados por un rayo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

LEYENDA DE QUITO

LA BANQUITA SANTA DE LA FERTILIDAD


En el convento de Santa Catalina de Quito, se encuentra una banquita que algunos la han bautizado como la banca de la fertilidad. Esta banca perteneció a la Madre Catalina, una religiosa favorecida con el don de la profecía y de los milagros, que murió hace 214 años.


Hace más de 30 años, la hermana de una de las monjas del convento, llegó a visitarla y le contó que se iba a separar de su esposo porque después de 10 años de matrimonio no tenían ni un hijo, por simple intuición la religiosa le dijo que se sentara en la banca y que rezara a la madre Catalina. Se dice que la mujer sintió algo especial en ese momento. Todos los días durante un año acudió a sentarse en la banca y rezar, resultó embarazada y llego a tener hasta seis hijos. Este milagro se conoció y fue el inicio de muchos más.



La banca permanece en un descanso de las gradas que conecta al convento con el museo. No tiene espaldar, es de cuero y madera se estima que pertenece al siglo XVIII.
Con frecuencia, la gente golpea las puertas del convento solo para pedir a las madres que les permitan sentarse en la banca. Las solici­tudes llegan de mujeres que quieren concebir pero no han podido. La fe y la perseverancia obran el milagro.


La rutina es sencilla. La mujer debe sentarse en esa banca medio acolcho­nada. Luego viene la oración. El secre­to es decirla por nueve días. El rezo no demora ni un minuto, y se completa con un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria.


La madre Mercedes Quintana, qué lleva 37 años en el convento, ha presenciado varios testimonios de curacio­nes. En una carpeta recoge las cartas que escriben las favorecidas y hasta las fotos de los niños que nacie­ron luego de las novenas.

Basado en un artículo de la revista ¨ Familia ¨ del Comercio 9-03-08

miércoles, 21 de enero de 2009

LEYENDA DE OTAVALO


NINA PACCHA, PRINCESA DEL LAGO
Fuente: otavalovirtual.com

Laguna de Cuicocha (imagen de Flickr)

Cuenta la leyenda que la sequía azotaba a toda la región y, por tanto, había que sacrificar una doncella para calmar las iras del "Taita" Imbabura. Una hermosa indígena llamada Nina Paccha (fuente de Luz) fue la elegida, pero su joven enamorado, Guatalquí, no estaba dispuesto a perderla, por lo que huyeron juntos. El pueblo los siguió y cuando iban a ser alcanzados, el cielo se iluminó y Nina Paccha desapareció.


El volcán padre la había convertido en laguna. Surgió, además, un relámpago que fue directamente donde el joven amante, quién se esfumó y brotó como lechero, para que sea vigilante permanente de su adorada Nina Paccha. Y mientras el pueblo no salía de su asombro, una fuerte lluvia empezó a caer sobre los campos.




Arbol del lechero (imagen de otavalovirtual.com)


Así, la laguna y el lechero, dentro de la teogonía aborigen, se convirtieron en templos rituales, donde se alzaban plegarias por la siembra, la cosecha y la vida misma; también por ello, desde épocas remotas, los indígenas cruzaban a nado el lago como ofrenda sagrada.

sábado, 3 de enero de 2009

LEYENDA SHUAR


NUNKUI, creadora de las plantas

SHUAR (imagen elecuadordehoy.org)




Hace muchos años, cuando los shuar empezaban a poblar las tierras orientales del Ecuador, la selva no existía. En su lugar se extendía una llanura man­chada solamente por escasas hier­bas. Una de éstas era el unkuch, el único alimento de los shuar.
Gracias al unkuch, los shuar pudieron soportar durante mucho tiempo la aridez de la arena y el calor. Pero, un día la hierba desa­pareció. Algunos echaron la culpa a Iwia y a Iwianchi, seres diabólicos que desnudaban la tierra comiéndose todo; pero otros se esforzaron por encontrar el ansiado alimento. Entre estos había una mujer: Nuse. Ella, ven­ciendo sus temores, buscó el unkuch entre los sitios más ocul­tos, pero todo fue inútil. Sin desanimarse, volvió donde sus hijos y, llenándolos de valor, reiniciaron la búsqueda.

Yuca y su planta


Siguiendo el curso del río, cami­naron muchos días; pero el calor de esas tierras les impedía avan­zar más. Inesperadamente, sobre el río aparecieron pequeñas roda­jas de un alimento desconocido: la yuca. Al verlas, Nuse se lanzó hacia el río y las tomó. Apenas probó, sintió que sus ánimos renacían misteriosamente y enseguida corrió a socorrer a sus hijos. De pronto, salió una mujer bella. Nuse, asustada, le preguntó:
-¿Quién es usted?
-Yo soy Nunkui, la dueña y soberana de la vegetación. Sé que tu pueblo vive en una tierra desnuda y triste, en donde apenas crece el unkuch.
-¡El unkuch ya no existe! Era nuestro ali­mento y ha desaparecido. Por favor, señora,¿sabe dónde puedo hallarlo? Sin él, todos los de mi pueblo morirán.
-Nada les ocurrirá, Nuse. Tú has demostrado valentía y por ello te daré, no sólo el unkuch, sino toda clase de alimentos.
En segundos, ante los ojos sor­prendidos de Nuse, aparecieron huertos de ramajes olorosos.
Nunkui continuó: -Te obsequiaré una niña prodigiosa que tiene la virtud de crear el unkuch y la yuca que has comi­do y el plátano y...
-Gracias Nunkui, gracias!


Selva ecuatoriana caricatura de Bogar Chancay obramia.blogspot.com

Nunkui desapareció y en su lugar surgió la niña prometida. La pequeña guió a Nuse entre la espesura. La niña le anunció que allá también, en el territorio de los shuar, la vegetación crecería majestuosa. Cuando llegaron, la niña cumplió su ofrecimiento y la vida de los Shuar cambió por completo. Las plantas se elevaron en los huertos y cubrieron el suelo de esperanzas.

martes, 9 de diciembre de 2008

LEYENDA DEL TENA

EL PUMA DE VERDE YACU
(Municipalidad del Tena)


Se sabe, por lo que cuentan los viejos, que por la cordillera Napo Galeras los pumas tenían sus guaridas y, desde allí amenazaban diariamente a las comunidades aledañas. Una noche, por las cabeceras del Jatun yacu, apareció uno de estos felinos gigante y batallador. Muerte, destrucción y llanto eran los rastros que dejaba a su paso. Nadie se atrevía a salir de su choza. Los que lo hacían iban en grupos compactos, fuertemente armados, mirando a todos los lados.
Pese a esto, un temerario joven nativo, hijo del anciano brujo del sector, luego de haberse preparado durante varios meses, bajo la mirada atenta y severa de su padre, salió resueltamente a la selva para dar caza al puma.
Cuando había recorrido varias jornadas hacia el oeste, muy cerca de Galeras, allí donde nace el Verde yacu, sobre una roca, con ojos hinópticos, estaba el asesino. Un frío sepulcral le recorrió el cuerpo. Retrocedió despacio e invocó la ayuda de los espíritus y de sus antepasados bebió, sin perder de vista al animal, una pócima que traía consigo y ... oh! prodigio. Un valor venido de allende la cordillera se engendró en su cuerpo, y así, con decisión ciclópea se dispuso a enfrentar a la fiera..


El gigantesco puma lo persigue. El joven se desliza veloz por desfiladeros, salta barrancos y se arroja a las profundidades de los cañones. De pronto se encuentra en un callejón sin salida. Las paredes son altas y perpendiculares. A duras penas logra trepar a una minúscula saliente. El puma le lanza escandalosos zarpazos. Su descomunal rugido provoca una avalancha de piedras que lo sepultan para siempre.
El joven retorna al hogar y da a conocer su intrépida hazaña. La leyenda dice que cuando la gente va al Verdeyacu a buscar oro, espesas nubes cubren la zona. El día se convierte en noche. Llueve. Crece el rio. Abajo... lejos... en el encañonado se escucha el rugir de un puma. Muchos se asustan y se retiran respetuosamente del lugar.
Es el territorio del puma, donde la realidad y la leyenda se unen junto a los lavaderos de oro.

lunes, 1 de diciembre de 2008

LEYENDA DE TERROR

PUCHO REMACHES

Versión: Manuel Espinoza Apolo


Ilustración Gabriel y Paola Karolys

Pucho Remaches fue el nombre de una familia posadera; dueña del tambo de Mojanda, situado en la mitad del antiguo camino entre Quito y Otavalo.
Los Remaches solían asesinar a las personas que pedían posada y se alojaban en el Tambo. Sobre todo a las que llegaban solas, decían no tener familia o a nadie que los esperase en el lugar de su destino.



Una vez que mataban a los huéspedes, los perver­sos se quedaban con sus pertenencias, y con sus cuerpos preparaban fritada, famosa por su exquisito sabor.
Sin sospechar nada acerca de su origen, este apetecido plato era degustado por los viajeros que recorrían dicho camino; las familias que con ese único propósito subían a Mojanda; o los habitantes de Otavalo cuando los Remaches llevaban la fritada a dicha ciudad para venderla.
Su crueldad la descubrió casualmente un hombre solitario que, en una noche, al no poder conciliar el sueño, escuchó a los esposos Remaches su intención de asesinarlo y de elaborar fritada con su cuerpo.

Ante esta situación el aterrado huésped se ocultó debajo de la cama mientras uno de los Remaches afila­ba el hacha para decapitarlo. Debajo del catre encontró un cadáver al que subió a la cama colocándolo en su reemplazo. Gracias a la oscuridad, los Remaches no pudieron darse cuenta del engaño, descargando el hacha sobre el que ya estaba muerto.


Este ardid permitió al viajero escapar a la ciudad de Otavalo, en donde dio aviso de lo que había vivido. Con dicha información, días más tarde, las autoridades capturaron a los Remaches y los fusilaron en la plaza central de Otavalo, ante la presencia del pueblo, los in­dígenas de los alrededores y de sus dos tiernos hijos.