miércoles, 5 de agosto de 2009

LEYENDA DEL AMAZONÍA

LEYENDA DEL ACHIOTE Y DEL HUITO (WITUK)
Basado en Mito aborigen de los canelos de Alonso Flores Velasco.

En tiempos muy antiguos, luego que apareció el arco iris sobre los cerros, aparecieron en la amazonía dos mujeres jóvenes de extraordinaria belleza; eran las vírgenes de la selva .
La una de cabellos claros y su compañera de pelo negro azabache, recorrían los bosques en busca de novio; un día se encontraron con el gavilán ¨tijera hanga¨, que era el espíritu del hombre cazador, que tenía su morada al interior de la montaña. El ave rapaz se puso a conversar con las sumak warmis (mujeres hermosas) que cedieron ante sus lisonjas y accedieron a ir a su casa del gran ceibo milenario.

Planta de Achiote


¨Tijera hanga¨ les dijo que para que no se pierdan del camino pondrá señales con plumas de su cola; más, escondido tras un viejo tronco, otro cazador muy malo escuchaba la conversación de ¨tijera hanga¨; se trataba nada menos que del ¨apangura puma¨(puma sucio), un animal apestoso que andaba comiendo cangrejos. El ¨apangura puma¨ se adelantó por el bosque y tomando las plumas dejadas por el gavilán, las cambió con dirección a su guarida, las jóvenes no dudaron en seguir ese equivocado sendero.


Arbol del Huito

El malvado cazador las tomó como esposas a las dos muchachas, pero ellas se sentían defraudadas y sucias; sintieron el rechazo de todos y en su desesperación acudieron al gran espíritu de la selva ¨ARUTAM¨ que tiene la eterna juventud y le pidieron les convierta en planta que sean útiles a todos los habitantes de la región para en esta forma limpiar sus cuerpos y ser aceptadas por los cazadores y la gente. Entonces el ¨gran espíritu¨ tuvo lástima de ellas y decidió que la de cabellos claros se convierta en manduro o achiote y la de cabello negro en el emblemático árbol de wituk.

Hombre de la selva pintado con achiote (rojo) y huito (negro)


A partir de ese momento, las plantas se encuentran por toda la Amazonía para uso y disfrute de sus habitantes.

viernes, 29 de mayo de 2009

QUISQUINAY (HOMBRE REPTIL)

LEYENDA MONTUBIA

Basado en Manuel Espinoza Apolo



El Quisquinay es un ser sobrenatural que aparece en la zona montubia del Ecuador, vive en las montañas y en las cuevas. Es un reptil con rasgos humanos o viceversa, parece lagarto o culebra.

casa montubia (imagenhttp://elmontubio.blogspot.com/)

El Quisquinay atrae a sus dominios a las viudas para seducirlas, así se convierten en sus amantes y son las proveedoras de su alimentación que es igual a la del humano.

martes, 5 de mayo de 2009

LEYENDA DE QUITO

URGÜI


Llamado también Taita Urgüi. Se conoce así al cerro en forma de pirámide que está situado al frente de la Magdalena de Quito.
El cerro Urgüi como otros cerros de los Andes, guarda en su interior una ciudad de oro con personas, animales y mucho maíz de oro, en granos y mazorcas. A tan maravillosa ciudad se accede por una puerta custodiada por un gigantesco perro negro encadenado.

Cuenta la leyenda que una misteriosa mujer llamada Yumba conoce la puerta y cuando llega al lugar, todos los días a las 12 de la mañana, pronuncia estas palabras: ¨abrete culantro y ciérrate perejil¨. Una vez abierta la puerta, ella entra para conversar con el perro, que en ese momento se transforma en un hombre blanco, bermejo, guapo, jovencito y sin barba. Este es el Taita Urgüi y Yumba es su enamorada.

Cuenta mucha gente que ha visto al Taita Urgüi desnudo y descansando en el cerro. Hay ocasiones en que el Taita Urgüi muestra sus puertas a ciertas personas humildes, para que trabajen para él por un mes, que afuera se convierte en un año. A cambio les recompensa con una carga de mazorcas de oro.



Basado en Manuel Espinoza Apolo

jueves, 16 de abril de 2009

LEYENDA SHUAR

ETSA


Grupo de musica, danza y arte tradicional "TsunkY Shuar"


Iwia, un demonio terrible, desde siempre ha tenido la costumbre de atrapar a los shuar, meterlos en su enorme shigra y después
comérselos.
Fue así como, en cierta ocasión, atrapó y luego se comió a los padres de Etsa. Entonces raptó al poderoso niño para tenerlo a su lado y, durante mucho tiempo, le hizo creer que él era su padre.
Cuando Etsa creció, todos los días salía a cazar para el insaciable Iwia, que siempre pedía pájaros a manera de postre. El muchacho regresaba con la gigantesca shigra llena de aves de todas las especies. Una mañana, cuando apenas empezaba su cacería, descubrió que la selva estaba en silencio. Ya no había pájaros
coloridos por ninguna parte. Solo quedaba la paloma Yápankam, posada sobre las ramas de una Malitagua.
Cuando Etsa y la paloma se encontraron en medio de la soledad, se miraron largamente. -¿Me vas a matar a mí también? preguntó Yápankam. -No, dijo Etsa. -Parece que he dejado toda la selva sin pájaros. Etsa sintió que se le iban las fuerzas y se dejó caer sobre el colchón de hojas del piso. Entonces Yápankam voló hasta donde estaba Etsa y, al poco rato, a tuerza de estar juntos en medio de ese bullicioso silencio, se convirtieron en amigos.
Yápankam aprovechó para contarle al muchacho la manera en que Iwia había matado a sus verdaderos
padres. Entonces, nada ni nadie podía consolar a Etsa: lloraba con una mezcla de rabia y tristeza.
Cuando Yápankam se dio cuenta de que Etsa empezaba a calmarse, le dijo: - Muchacho, no puedes hacer nada para devolverle la vida a tus padres, pero aún puedes devolvérsela a los pájaros. -¿Cómo?, dijo Etsa. La paloma explicó: "Introduce en la cerbatana las plumas de los pájaros que has matado, y sopla". El muchacho lo hizo y de inmediato empezaron a salir miles de pájaros de todos los colores que levantaron el vuelo y con su alegría poblaron nuevamente la selva.






Desde entonces, Etsa y el demonio Iwia son enemigos mortales.

FUENTE: El Comercio, suplemento dominical s/f

martes, 31 de marzo de 2009

TESOROS PERDIDOS

NARRÍO


Manuel Espinoza Apolo


Cerro Narrío (La tortuga)

Narrío es un cerro de la provincia de Cañar. En su cima, en ciertas noches del mes de mayo, se ve un templo que irradia un esplendoroso brillo metálico, en medio del cual se hallan dos puertas gigantes; pero resulta imposible mirar el interior por la intensidad de la luz.
Las puertas están adornadas con columnas, en las cuales permanecen atados dos perros negros furiosos.
La visión de este templo es, sin embargo, efímera, desaparece al instante. En ese templo se cree que fueron enterradas las campanas de oro de una antigua iglesia, las mismas que son buscadas inútilmente por los huaqueros, pues el Urcuyaya de Narrío las habría trasladado a otro sitio

martes, 10 de marzo de 2009

LEYENDA DE ATUNTAQUI

EL DUENDE

Por: Juan Carlos Morales M.




Imagen de el comercio.com.pe



-¡No irás por la quebrada!
-Si ya nomás vengo...
-¡Verás que por ahí anda el Duende!
-Puras habladurías
-Bueno, advertida estás.

Isadora escuchaba -de cuando en cuando- las advertencias de su madre, Doña Hortensia, mientras le peinaba su lustrosa cabellera azabache.
Isadora tenía los ojos grandes y una risa cantarina, como sus pies gráciles para correr por las sementeras o subirse a un árbol de guabas como si fuera una diminuta raposa. La mentada quebrada, al que hacía referencia su progenitora, se encontraba atravesando unos árboles de aguacate y saltando unos tapiales. Algo que no representaba obstáculo para esta mínima mujer de pechos nacientes.
Cierta ocasión, casi al caer la tarde, Isadora se encontraba en sus habituales aventuras de recorrer la campiña. Detrás de los arbustos se podía escuchar al riachuelo cantar entre las piedras. Se acercó. Sintió un espasmo seductor. Después llegó a su casa con aires renovados.
-Mira mamá, este pastel que encontré en la quebrada.
-Ay, hija, pero si no es pastel sino majada de vaca.
Pero la niña veía un delicioso pastelillo y aunque al inicio su madre pensó que era una habitual broma de su hija cuando miró que acercaba a su boca el estiércol supo que habla en serio. Para la noche, en la habitual reunión de las vecinas se supo la verdad: ¡Isadora estaba enduendada!
-Lo que ocurre, Doña Hortensia, es que el Duende le vio primero a la niña, dijo una mujer.
-Sí, aclaró otra, si ella lo miraba primero no pasaba nada.
-Y ahora qué hacer, alcanzó a decir la preocupada madre.
-Lo mejor -habló alguien desde atrás- es colocarle un rosario de ajos, porque los duendes son salidos del Averno.



Atuntaqui al caer la noche


Así sucedió. Isadora insistía en salir a las malas horas: seis de la tarde y doce de la noche, incluidas el mediodía y la mañana. Pero lo más preocupante llegó después: el astuto Duende lanzaba piedrecillas a la alejada casa de la familia y cuando Doña Hortensia salía con un palo no había nadie. El padre, José Ignacio, no sabía nada del asunto porque se encontraba desde hace un mes abriendo brechas en el Oriente, como reciente colono.
En la noche nuevamente se reunieron las vecinas para comentar los sucesos.
-El Duende es un ángel caído y pertenecía a los coros celestiales, por eso le gusta cantar, indicó Doña Genoveva, que era la experta en estos asuntos y siguió.
-Lo mejor que puede hacer, vecina, es tener una guitarra destemplada y cuando el Duende quiera tocar -al ver que no suena afinadamente- se va furioso.
-No, mejor dicen que es colocarle un espejo, dijo otra. Así, cuando el Duende se mira lo feo que es, se espanta y no vuelve.



Imagen de el comercio.com.pe



En este incipiente consejo, la mayoría se inclinó por la treta de la guitarra. Así fue que Doña Hortensia consiguió prestado dicho instrumento y lo colocó cerca de la puerta de su morada. Adentro, una cautivada Isadora seguía insistiendo en que el Duende era hermoso y que le había prometido un palacio.
-Nada de duendes, dijo Doña Hortensia, que ocultó bien de decirle su treta.
A la medianoche se escucharon unos pasos mínimos. Después un rasgueo de guitarra. Un silencio. Una especie de maldición inaudible. Y, en ese momento, la voz poderosa de Doña Hortensia espantando al Aparecido.
Así, Isadora -de labios sensuales- siguió creciendo con la fama de haber conocido al Duende. Aunque -por aquellas épocas- eran los muchachos quienes caían seducidos por el magnetismo de sus ojos luminosos.

martes, 24 de febrero de 2009

LEYENDA DE BOLIVAR

Brujo de Telimbela
Por Manuel Espinoza Apolo


Imagen de Leonard Paul

En tierras de lo que hoy es la provincia de Bolívar, un antiguo chamán recibió sus poderes de un demonio, llamado Genio, a cambio de su alma. El demonio le entregó una lanza de chonta que el Brujo introdujo en una laguna de agua verdosa con hedor a azufre y con ella pudo hacer cuanto quería.

En vísperas de su muerte, el Brujo tomó su lanza y la arrojó con tanta fuerza que fue a caer en la cumbre del cerro Tronador. De ahí que en las noches más oscuras, los moradores de dicha zona divisan una sombra que cruza por el cielo mientras los perros aullan y los gallos cantan tristemente.

El Brujo de Telimbela dejó escrita una maldición contra las personas que profanen su tumba o se burlen de las serpientes y demás signos dibujados en su lápida: quienes se atrevan a hacerlo serán fulminados por un rayo.

miércoles, 11 de febrero de 2009

LEYENDA DE QUITO

LA BANQUITA SANTA DE LA FERTILIDAD


En el convento de Santa Catalina de Quito, se encuentra una banquita que algunos la han bautizado como la banca de la fertilidad. Esta banca perteneció a la Madre Catalina, una religiosa favorecida con el don de la profecía y de los milagros, que murió hace 214 años.


Hace más de 30 años, la hermana de una de las monjas del convento, llegó a visitarla y le contó que se iba a separar de su esposo porque después de 10 años de matrimonio no tenían ni un hijo, por simple intuición la religiosa le dijo que se sentara en la banca y que rezara a la madre Catalina. Se dice que la mujer sintió algo especial en ese momento. Todos los días durante un año acudió a sentarse en la banca y rezar, resultó embarazada y llego a tener hasta seis hijos. Este milagro se conoció y fue el inicio de muchos más.



La banca permanece en un descanso de las gradas que conecta al convento con el museo. No tiene espaldar, es de cuero y madera se estima que pertenece al siglo XVIII.
Con frecuencia, la gente golpea las puertas del convento solo para pedir a las madres que les permitan sentarse en la banca. Las solici­tudes llegan de mujeres que quieren concebir pero no han podido. La fe y la perseverancia obran el milagro.


La rutina es sencilla. La mujer debe sentarse en esa banca medio acolcho­nada. Luego viene la oración. El secre­to es decirla por nueve días. El rezo no demora ni un minuto, y se completa con un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria.


La madre Mercedes Quintana, qué lleva 37 años en el convento, ha presenciado varios testimonios de curacio­nes. En una carpeta recoge las cartas que escriben las favorecidas y hasta las fotos de los niños que nacie­ron luego de las novenas.

Basado en un artículo de la revista ¨ Familia ¨ del Comercio 9-03-08

miércoles, 21 de enero de 2009

LEYENDA DE OTAVALO


NINA PACCHA, PRINCESA DEL LAGO
Fuente: otavalovirtual.com

Laguna de Cuicocha (imagen de Flickr)

Cuenta la leyenda que la sequía azotaba a toda la región y, por tanto, había que sacrificar una doncella para calmar las iras del "Taita" Imbabura. Una hermosa indígena llamada Nina Paccha (fuente de Luz) fue la elegida, pero su joven enamorado, Guatalquí, no estaba dispuesto a perderla, por lo que huyeron juntos. El pueblo los siguió y cuando iban a ser alcanzados, el cielo se iluminó y Nina Paccha desapareció.


El volcán padre la había convertido en laguna. Surgió, además, un relámpago que fue directamente donde el joven amante, quién se esfumó y brotó como lechero, para que sea vigilante permanente de su adorada Nina Paccha. Y mientras el pueblo no salía de su asombro, una fuerte lluvia empezó a caer sobre los campos.




Arbol del lechero (imagen de otavalovirtual.com)


Así, la laguna y el lechero, dentro de la teogonía aborigen, se convirtieron en templos rituales, donde se alzaban plegarias por la siembra, la cosecha y la vida misma; también por ello, desde épocas remotas, los indígenas cruzaban a nado el lago como ofrenda sagrada.

sábado, 3 de enero de 2009

LEYENDA SHUAR


NUNKUI, creadora de las plantas

SHUAR (imagen elecuadordehoy.org)




Hace muchos años, cuando los shuar empezaban a poblar las tierras orientales del Ecuador, la selva no existía. En su lugar se extendía una llanura man­chada solamente por escasas hier­bas. Una de éstas era el unkuch, el único alimento de los shuar.
Gracias al unkuch, los shuar pudieron soportar durante mucho tiempo la aridez de la arena y el calor. Pero, un día la hierba desa­pareció. Algunos echaron la culpa a Iwia y a Iwianchi, seres diabólicos que desnudaban la tierra comiéndose todo; pero otros se esforzaron por encontrar el ansiado alimento. Entre estos había una mujer: Nuse. Ella, ven­ciendo sus temores, buscó el unkuch entre los sitios más ocul­tos, pero todo fue inútil. Sin desanimarse, volvió donde sus hijos y, llenándolos de valor, reiniciaron la búsqueda.

Yuca y su planta


Siguiendo el curso del río, cami­naron muchos días; pero el calor de esas tierras les impedía avan­zar más. Inesperadamente, sobre el río aparecieron pequeñas roda­jas de un alimento desconocido: la yuca. Al verlas, Nuse se lanzó hacia el río y las tomó. Apenas probó, sintió que sus ánimos renacían misteriosamente y enseguida corrió a socorrer a sus hijos. De pronto, salió una mujer bella. Nuse, asustada, le preguntó:
-¿Quién es usted?
-Yo soy Nunkui, la dueña y soberana de la vegetación. Sé que tu pueblo vive en una tierra desnuda y triste, en donde apenas crece el unkuch.
-¡El unkuch ya no existe! Era nuestro ali­mento y ha desaparecido. Por favor, señora,¿sabe dónde puedo hallarlo? Sin él, todos los de mi pueblo morirán.
-Nada les ocurrirá, Nuse. Tú has demostrado valentía y por ello te daré, no sólo el unkuch, sino toda clase de alimentos.
En segundos, ante los ojos sor­prendidos de Nuse, aparecieron huertos de ramajes olorosos.
Nunkui continuó: -Te obsequiaré una niña prodigiosa que tiene la virtud de crear el unkuch y la yuca que has comi­do y el plátano y...
-Gracias Nunkui, gracias!


Selva ecuatoriana caricatura de Bogar Chancay obramia.blogspot.com

Nunkui desapareció y en su lugar surgió la niña prometida. La pequeña guió a Nuse entre la espesura. La niña le anunció que allá también, en el territorio de los shuar, la vegetación crecería majestuosa. Cuando llegaron, la niña cumplió su ofrecimiento y la vida de los Shuar cambió por completo. Las plantas se elevaron en los huertos y cubrieron el suelo de esperanzas.

martes, 9 de diciembre de 2008

LEYENDA DEL TENA

EL PUMA DE VERDE YACU
(Municipalidad del Tena)


Se sabe, por lo que cuentan los viejos, que por la cordillera Napo Galeras los pumas tenían sus guaridas y, desde allí amenazaban diariamente a las comunidades aledañas. Una noche, por las cabeceras del Jatun yacu, apareció uno de estos felinos gigante y batallador. Muerte, destrucción y llanto eran los rastros que dejaba a su paso. Nadie se atrevía a salir de su choza. Los que lo hacían iban en grupos compactos, fuertemente armados, mirando a todos los lados.
Pese a esto, un temerario joven nativo, hijo del anciano brujo del sector, luego de haberse preparado durante varios meses, bajo la mirada atenta y severa de su padre, salió resueltamente a la selva para dar caza al puma.
Cuando había recorrido varias jornadas hacia el oeste, muy cerca de Galeras, allí donde nace el Verde yacu, sobre una roca, con ojos hinópticos, estaba el asesino. Un frío sepulcral le recorrió el cuerpo. Retrocedió despacio e invocó la ayuda de los espíritus y de sus antepasados bebió, sin perder de vista al animal, una pócima que traía consigo y ... oh! prodigio. Un valor venido de allende la cordillera se engendró en su cuerpo, y así, con decisión ciclópea se dispuso a enfrentar a la fiera..


El gigantesco puma lo persigue. El joven se desliza veloz por desfiladeros, salta barrancos y se arroja a las profundidades de los cañones. De pronto se encuentra en un callejón sin salida. Las paredes son altas y perpendiculares. A duras penas logra trepar a una minúscula saliente. El puma le lanza escandalosos zarpazos. Su descomunal rugido provoca una avalancha de piedras que lo sepultan para siempre.
El joven retorna al hogar y da a conocer su intrépida hazaña. La leyenda dice que cuando la gente va al Verdeyacu a buscar oro, espesas nubes cubren la zona. El día se convierte en noche. Llueve. Crece el rio. Abajo... lejos... en el encañonado se escucha el rugir de un puma. Muchos se asustan y se retiran respetuosamente del lugar.
Es el territorio del puma, donde la realidad y la leyenda se unen junto a los lavaderos de oro.

lunes, 1 de diciembre de 2008

LEYENDA DE TERROR

PUCHO REMACHES

Versión: Manuel Espinoza Apolo


Ilustración Gabriel y Paola Karolys

Pucho Remaches fue el nombre de una familia posadera; dueña del tambo de Mojanda, situado en la mitad del antiguo camino entre Quito y Otavalo.
Los Remaches solían asesinar a las personas que pedían posada y se alojaban en el Tambo. Sobre todo a las que llegaban solas, decían no tener familia o a nadie que los esperase en el lugar de su destino.



Una vez que mataban a los huéspedes, los perver­sos se quedaban con sus pertenencias, y con sus cuerpos preparaban fritada, famosa por su exquisito sabor.
Sin sospechar nada acerca de su origen, este apetecido plato era degustado por los viajeros que recorrían dicho camino; las familias que con ese único propósito subían a Mojanda; o los habitantes de Otavalo cuando los Remaches llevaban la fritada a dicha ciudad para venderla.
Su crueldad la descubrió casualmente un hombre solitario que, en una noche, al no poder conciliar el sueño, escuchó a los esposos Remaches su intención de asesinarlo y de elaborar fritada con su cuerpo.

Ante esta situación el aterrado huésped se ocultó debajo de la cama mientras uno de los Remaches afila­ba el hacha para decapitarlo. Debajo del catre encontró un cadáver al que subió a la cama colocándolo en su reemplazo. Gracias a la oscuridad, los Remaches no pudieron darse cuenta del engaño, descargando el hacha sobre el que ya estaba muerto.


Este ardid permitió al viajero escapar a la ciudad de Otavalo, en donde dio aviso de lo que había vivido. Con dicha información, días más tarde, las autoridades capturaron a los Remaches y los fusilaron en la plaza central de Otavalo, ante la presencia del pueblo, los in­dígenas de los alrededores y de sus dos tiernos hijos.

lunes, 24 de noviembre de 2008

SACHARUNA

¨Pie Grande (Yeti) Andino¨

Manuel Espinoza Apolo



imagen del blog ocultismo y conspiración


En el centro de la Sierra y al norte de la región Oriental vive el Sacharuna, criatura que es mitad hom­bre y mitad mono u oso. La palabra procede de dos voces quichuas:

sacha = monte, runa = hombre.

El Sacharuna posee una gran estatura, lleva el cuerpo cubierto de pelos, así como de hojas, musgos y flores a manera de vestido.

Esta criatura muestra dos caras, un talón hacia adelante y otro hacia atrás, por lo que se cree camina en todas las direcciones. Vive en las cuevas y come ra­mas. No es capaz de hablar y emite solamente el grito ¡yu-yu!
Niño disfrazado de Sacharuna, festividades de la yumbada, Cotocollao Quito

Sale únicamente por las noches en persecución de niños, hombres y mujeres, a quienes acosa entre gritos estridentes. Cuando logra capturar a una per­sona la mata abrazándola o torciéndole el cuello. La única manera de defenderse del Sacharuna es con una antorcha, mechones o un leño encendido, ya que las llamas le producen terror.
Al Sacharuna se lo representa en muchas festi­vidades populares, en las cuales su función es alejar a los espectadores amontonados, al mismo tiempo que amenaza a los niños con llevárselos. En esa oca­sión el disfrazado va cubierto íntegramente de cuero de borrego negro; lleva una gran cabeza, peluca, máscara de cartón y un acial o látigo en sus manos.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Mito Tsáchila

LA MUJER QUE INUNDÓ LA TIERRA

Ruth Moya, basada en Calazacón, Orazona, 1982



Mujer tsáchila en telar


La mujer que inundó la tierra solía pescar con barbasco a los tsáchilas, los cuales eran como los de hoy.

Antes de proceder a pescarlos se las pasaba contan­do los cabellos de todos.
No se sabe cuántos tenía que contar, pero los con­taba todos. Cuando terminaba de contar botaba los cabellos a las aguas y al hacerlo, las aguas crecían. De este modo mataba a los tsáchilas. Morían ahogados y ella recogía a los que perecían.

La mujer era tan grande que las aguas le daban hasta las rodillas. Las aguas no le resultaban profundas. De pie recogía a los que se ahogaban. Las aguas arrasaban con todo: sajinos, puercos, in­dómitos, venados, perros, gente...

La vieja que inundaba no recogía a los flacos, reco­gía exclusivamente a los gordos y para comprobar si tenían suficiente grasa les hundía en la carne un instru­mento punzante: así podía ver si estaban como a ella le apetecía.
Estando en estos trajines la mujer vio venir flotando en las aguas a un niñito. Estaba vivo, no se había ahoga­do porque estaba agarrado a un tronco.

La mujer se lo llevó consigo para que le sirviera de cocinero. Ella no podía cocinar pues... ¡vivía tan ocupa­da!


Se lo llevó a su casa y el chico se las pasaba asando en una parrilla a cuanto gordo recogía la vieja: gente, perros, de todo.

Mientras el niño asaba, la mujer junto con su hija, contaba cabellos. Las mujeres eran dos: la vieja y su hija. Las dos se vivían contando cabellos y el niño asando gordos.

Ya empezaban a bajar las aguas de la inundación y el niño continuaba asando.

Las aguas no habían logrado arrasar con todo, que­daron en pie unos árboles de guaba y en uno de ellos estaba vivo un monito cusumbo. El cusumbo estaba gordísimo de modo que la vieja lo tomó al instante. Lo puso junto a los demás para asarlo y para que no se derritiese completamente lo colocó a un extremo de la parrilla i A la vieja le gustaba la grasa!

El niño por su parte se preocupaba de asar bien la carne. Le daba las vueltas para que se cocinara unifor­memente.

La vieja y su hija entre tanto continuaban contando cabellos.

Para sorpresa del pequeño cocinero resultó ser que el cusumbo no era cusumbo sino un rayo, así es que el rayo habló y le dijo:

-Cúbreme un poco de la candela, no dejes que me queme y huye inmediatamente.

Cerca de allí había unas matas de camacho. El rayo le dijo al niño que corriera hasta esas matas porque él destruiría a la vieja y a su hija.

Las mujeres escucharon los susurros y casi logran sorprender al rayo y al niño conversando, por ello le preguntaron al chico:
-¿Con quién estás conversando?
-¿Yo? -replicó el niño- Yo no estaba conversando con nadie. Solamente me decía a mi mismo, en voz alta, que hace mucho calor.

Al escuchar esta respuesta las mujeres se tranquili­zaron y se quedaron sentadas donde estaban. Las muje­res se descuidaron y el niño se fue corriendo hasta las matas de camacho. No bien había llegado hasta allí cuando empezó una tempestad de rayos y de truenos.

Rayos y truenos atacaron a la vieja que inundaba la tierra de los tsáchilas y a su hija. La hija alcanzó a tirarse al agua, pues allí había una laguna, la cual se había formado con los cabellos que ellas tiraban. La hija se salvó pero la vieja murió en aquel mismo sitio.


Jefe Tsáchila


El niño regresó a su casa para después volver a marcharse de allí. Antes de partir le dijo a la gente.

-Cuando ustedes se hayan convertido en arcilla yo todavía estaré como ahora. Dicho esto despareció.

Ahora, cuando brilla el sol con intensidad y hace mucho calor, se escucha un silbido. Cuentan que ese niño es el que silba. Eso cuentan los abuelos.


martes, 4 de noviembre de 2008

LEYENDA DE TERROR

EL CARRO DEL DIABLO


Manuel Espinoza Apolo



El carro del Diablo transita a media noche, lleno de luces brillantes, amarillas, verdes, violáceas, azules y rojas, haciendo chirriar sus ruedas de acero en el pavimento o empedrado de las calles. A su paso queda un picante olor a azufre.


El vehículo es conducido por el Diablo, quien recoge en el trayecto a las personas descarriadas, quienes celebran una gran borrachera, y de sus bocas y ojos sale fuego. Los pasajeros denzan frenéticamente al son de la música producida por unos raros instrumentos que tocan otros diablitos.


imagen de blog traiganalucy


El carro realiza un paseo por las calles de los pueblos en dirección a los cementerios, mientras tanto los perros aúllan. Cuando llega a esos sitios, salen de las tumbas los esqueletos de los individuos condenados y se incorporan a la fiesta.

Al día siguiente, las personas que han subido al mencionado vehículo amanecen en sus camas arañados, mordidos, sin uñas en los pies, molidas las espaldas y enrojecidos los ojos.

viernes, 24 de octubre de 2008

LEYENDA DE TERROR

ATAUD AMBULANTE
Manuel Espinoza Apolo




Imagen de blog historiascuentosyrelatos



Por las noches y en los ríos que se juntan para formar el gran Guayas, frecuentemente se observa un ataúd flotando en las oscuras aguas, con la tapa levantada y una gran vela en la cabecera que ilumina los dos cadáveres que yacen en su interior. Ahí descansan los cuerpos de la princesa Mina y su hijo.
Mina fue hija del último de los caciques de los daulis: Chauma. A sus espaldas, y en contra del parecer de su padre, ella se enamoró de un español con quien se caso en secreto. Su padre, al conocer la noticia, se molestó mucho porque los españoles habían matado a sus antepasados y despojado a su pueblo de sus tierras. Lleno de ira maldijo a su hija por casarse con un enemigo y convertirse en cristiana. La maldición de Chauma condenó al espíritu de Mina a no tener descanso después de que se separara de su cuerpo.
Luego de unos días, Mina, abrumada por la melancolía que le provocó la huida de su casa y al conocer la muerte de su padre cuando éste se disponía a asaltar la ciudad de Guayaquil, falleció dando a luz a su primogénito que también nació muerto.



Río Daule (imagen blog lagarzotaroja)

Su esposo dio cumplimiento al último deseo de la princesa que, presintiendo un triste desenlace, pidió que al morir no la enterrase sino que, colocada dentro de un ataúd, la dejase en el río con la tapa de la caja levantada. Apenas su esposo abandonó el ataúd en el río, éste, en vez de hundirse permaneció en la super­ficie y partió como una flecha a la ribera más lejana. Cuando llegó, se dirigió de inmediato hacia la otra orilla y así indefinidamente, al mismo tiempo que apareció una vela encendida en su cabecera para poder ver los cadáveres.
Desde entonces, ciertas noches, se observa el ataúd por los ríos Daule y Babahoyo. Muchos navegantes aseguran haber visto con claridad los dos cadáveres y una nube de moscas que los rodea, sobre todo en la noche del 25 de febrero, aniversario del deceso de la princesa, cuando por única vez el ataúd se queda quie­to en la superficie del agua ofreciendo a los curiosos la oportunidad de contemplarlo.

lunes, 6 de octubre de 2008

LEYENDA DE ALAUSI

LEYENDA DE LA LAGUNA DE OZOGOCHE

Municipalidad de Alalusí





Indigena del Chimborazo


Cuentan los abuelos, que hace muchos años, venían- de no sé donde- bastantes avecitas a los páramos de Atillo y Ozogoche a finales de agosto y septiembre todo el mes; estas avecitas llegaban con el frío viento, la niebla y la lluvia, muchas veces acompañada de truenos y relámpagos. Llamaban la atención por su gorgojeo especial, doloroso y lastimero que parecía decir cuvi-cuvi. Por esta razón nuestros abuelos los bautizaron con el nombre de CUVIVI.

Dicen los abuelos que cuando se acercaba el Tributo Sagrado, a mediados de septiembre generalmente, el cielo se tornaba gris y en los montes el viento tenía aullidos de lobo que hasta el mismo Supay (dios-diablo indígena) corría asustado; y que de pronto surcaban el espacio cientos y cientos de cuvivis con su inconfundible canto de dolor y, en un instante determinado, se precipitaban a las heladas aguas en un tributo ancestral, cósmico, misterioso.



Laguna de Ozogoche (imagen exploring ecuador)

Al siguiente día del mismo, los campesinos recogían en canastas y costales a las aves suicidas que se encontraban en la orilla de las lagunas del Cuyo, Atillo y Ozogoche. Aseguran que su carne es muy sabrosa.

martes, 30 de septiembre de 2008

LEYENDA DE TERROR

PROCESION DE ULTRATUMBA
(MALA LEGION)


Versión: Manuel Espinoza






Imagen:asturiasfoto.com





Es la Mala Legión que marcha al ritmo de la Caja Ronca(http://mama-puma.blogspot.com/2008/09/leyenda-de-terror.html). Este desfile lo encabeza la muerte, a la cual siguen una infinidad de diablitos y almas condenadas.
La procesión de los seres de ultratumba se deja ver a medianoche y a la distancia puede ser confundida con una comitiva religio­sa, porque sus participantes marchan muy ordenados, en dos filas y con sendos cirios encendidos.
La persona trasnochadora y curiosa que se acerca recibe de uno de los participantes una gran vela con el encargo de guardarla hasta un dia determinado. La vela, a la mañana siguiente, se convierte en una canilla humana.
Es la señal de la condenación de la persona que lo ha recibido. Para evitar este fatal destino, se recomienda al afectado acudir a la cita con dos niños en los brazos para que su inocencia ahuyente al espectro diabólico y no logre cumplir su nefasta misión.