miércoles, 6 de febrero de 2013

AMARUCANCHA (SAN FRANCISCO DE QUITO)


     El Amarucancha

Tomado de: “La ciudad Inca de Quito 1”
( págnas:75 a 82), Manuel Espinosa Apolo 2002 (compilador).


Foto: Ecuadorecuatoriano.blogspot.com

Una considerable información colonial temprana, entre las que se cuentan las Actas del Cabildo Quiteño de 1535 o la crónica de Cieza de León terminada de escribirse en 1551, señalan que los franciscanos levanta­ron en Quito su templo en los antiguos aposentos de Huayna Capac. Más tarde, en 1651 el franciscano Córdova Salinas refiere que el monasterio de San Francisco se construyo "en el sitio y lugar donde solían vivir los capitanes más poderosos del inca"5. Esta información ha podido confirmarse con los hallazgos arqueológicos encontrados a partir de los 80 en el templo de San Francisco. El padre Porras (1989: 261) fue el primero en descubrir restos de una pared perimetral en la esca­linata norte, hacia el pretil de la iglesia. Posteriormente en los trabajos realizados por el Fondo de Salvamento del Municipio de Quito, se encontraron restos de una pared incásica debajo de la arquería norte de la nave central. Todas estas evidencias dejan fuera de toda du­da que el templo de San Francisco se levantó sobre las ruinas de un edificio incaico. Pero ¿qué tipo de edificio inca fue el que existió en dicho lugar?

Los documentos coloniales coinciden en señalar que en dicho lugar existió un palacio destinado a cumplir funciones residenciales para el inca Huayna Capac. Sin embargo, si se consideran las ruinas incaicas que han aparecido más al sur, en la iglesia de Santa Clara, y más al norte, en el colegio La Providencia, es de suponer que se trató no sólo de un palacio de tipo callanca o una "cancha", sino de un conjunto de diversos edificios o canchas. Probablemente en este espacio se ubicaron los principales edificios de la ciudad incásica, destacán­dose la casa de Huayna Capac y el templo dedicado a una deidad bajo la cual se consagró la ciudad y su últi­mo soberano.

Hugo Burgos (Ibíd, 268) ha hecho notar que la Igle­sia de San Francisco, llamada en primer término de San Pablo, fue y es el templo más importante de la ciudad, no solo por su suntuosidad y monumentalismo sino porque de ella tomó la ciudad su advocativo: San Fran­cisco de Quito. "Francisco", por otro lado, fue el nom­bre con que se bautizó a Atau Huallpa en Cajamarca antes de su ejecución y a sus hijos Francisco Hilaquita que fue enviado al Cuzco y Francisco Tupac Atauchi Atau Huallpa, llamado el "Auqui", quien permaneció en Quito, residiendo cierto tiempo en el templo de San Francisco al cuidado de los padres franciscanos (Obe-rem, 1981: 179).


Foto: www.flickr.com


Todos estos indicios hacen suponer a Burgos que, Francisco fue el santo católico que siguiendo la lógica de colonización española en el Tahuantinsuyo, debió substituir a una deidad inca cuyo templo debió existir justamente en donde los franciscanos levantaron el su­yo. Esta deidad debió ser la principal de la ciudad inca, una especie de divinidad tutelar, protectora de la mis­ma y de sus soberanos, bajo cuya protección floreció el proyecto político de Atau Huallpa, razón por la cual habría servido de emblema o insignia del inca.

¿De qué deidad se trataba? Burgos siguiendo el mo­delo del Cuzco, sostiene que debió tratarse de Huana-cauri. No obstante, es probable que se tratase de otra deidad considerada por la religión estatal de mayor ran­go: Illapa, que después del Sol era la segunda deidad de los incas y cuya manifestación figurada más importan­te era Amaru. Illapa era el rayo que se representaba co­mo un dragón o sierpe fecundadora: el Amaru. El aliento de éste era Huanacauri o el arco iris.

En la crónica de Guarnan Poma de Ayala (1980, I, 273), precisamente en la lámina en que el autor dibuja al cadáver de Huayna Capac siendo llevado de Quito al Cuzco, llama a éste, "Inca Illapa". Este debió ser su prin­cipal seudónimo o el nombre de su huauqui o su efigie personal considerada hermano gemelo. Atau Huallpa a partir de la guerra civil con Huáscar aparece identificán­dose con Amaru. En las narraciones de diversos cronis­tas españoles (Cieza, Sta. Clara, Cabello Balboa, Oliva, Cobo) aparece el mito de transfiguración de Atau Huallpa en la culebra mítica, hecho sucedido luego de su captura en Tomebamba por los capitanes de Huáscar. Según el mito, el inca gracias a la invocación que hizo al sol se convirtió en culebra o Amaru por lo que pudo es­capar de la prisión por un hueco en la pared. Posterior­mente, al momento de su ejecución en Cajamarca, co­mo señala Cieza en la tercera parte de su Crónica (1996: 177), Atau Huallpa dijo a sus subditos que en ese mo­mento lo acompañaban, lo esperasen en Quito porque allá regresaría convertido en Amaru.

Otras informaciones, como las provenientes de la vasta documentación administrativa colonial,6 entre las que destaca el testamento de Isabel Pérez de Ayala de 1665, señalan que en la cúspide del Huanacauri, actual loma de San Juan, se encontraba el Pilleo Cancha. Las canchas incaicas eran agrupaciones de tres o más edifi­cios abiertos hacia un patio; mientras que la palabra "pilleo" se utilizaba para designar a un ave de plumaje multicolor común en los Andes; palabra que por exten­sión se utilizó para denominar a las plumas multicolo­res. Por los Quipucamayos que comparecieron ante el virrey Vaca de Castro (1892: 23), sabemos que estas plumas multicolores o pilleo se ofrendaban e incinera­ban en la ceremonia de elección de la reina o coya (es­posa principal) junto a dos llamas blancas. Antes de ser proclamada coya, la elegida permanencia en recogi­miento en la casa de las mamaconas, en donde cumplía un rígido ayuno por 30 días. Las tradiciones populares de la ciudad señalan a la iglesia de San Juan Evangelis­ta, actual convento de monjas de clausura y antigua er­mita de Nuestra Señora de la Consolación, ubicada en la ladera sur de la colina, como el antiguo Aclla Huasi. ¿Fue acaso aquí en donde permaneció la coya de Atau Huallpa llamada Paico Vello o TocotoVello madre del auqui Francisco Atau Huallpa Tupac Atauchi (Obe-rem, 1981: 163) antes de ser investida como tal por el propio inca en el Pilleo Cancha7 de San Juan? En fin, aparte de la información proporcionada por Juan de Velasco, no se puede saber con plena certeza el uso o función del grupo de edificios de San Juan.

Los esposos Costales sugieren que en la loma de San Juan se asentaron las cólicas de Quito, esto es, los almacenes en que se guardaban las provisiones alimen­ticias. Junto a estos almacenes se encontrarían además, los corrales de los ganados reales (llamas y alpacas). Pe­ro estas cólicas no eran las únicas, los libros de Cabil­do de la ciudad indican que encima del barrio de San Roque (cerca de la cantera), se encontraban otros al­macenes reales del inca. La hipótesis de los esposos Costales no es nada descabellada, puesto que recientes investigaciones acerca de la arquitectura inca indican que las cólicas se localizaban normalmente en la peri­feria de los asentamientos, en lugares elevados, frescos y aireados. Además se conoce que la forma circular, ca­racterística que según Velasco poseía el templo de San Juan, era propia de los almacenes o bodegas destinadas a almacenar el maíz.8

A parte de estas informaciones históricas y del folklo­re narrativo local, no se han podido encontrar hasta el día de hoy vestigios físicos importantes del antiguo Pill­eo Cancha, a excepción de ciertas piedras negras ultrapu-lidas de curiosos diseños que se habrían encontrado en donde Velasco suponía se levantaba el Palacio de la Lu­na, según indica Luciano Andrade Marín (2000: 11).

En el Cuzco existía un templo dedicado a Amaru, de igual manera como en Cajamarca. Por Jerez (1917: 54), secretario de Francisco Pizarro y redactor de la cró­nica oficial de la conquista del Perú, sabemos que Atau Huallpa antes de su encuentro con Pizarro envió a de­cir a éste que "Le aderezasen un aposento de los de es­ta plaza, donde él posee, que sea una casa que se dice de la Sierpe, que tiene dentro una sierpe de piedra". En fin, el templo a Amaru era común en ciertas ciudades incas, "particularmente en el Chinchaysuyo" según se­ñala Cobo (Cit. de Burgos, op., cit., 141), región en la cual era huaca principal y a la cual "se adora y sirve" co­mo advierte el visitador Albornoz en 1568 (1967: 23).

A partir de estas evidencias se puede inferir que en el Quito incásico debió existir un templo consagrado a Amaru, la forma representativa de la deidad superior Illapa, que podría haberse llamado como en el Cuzco Amarucancha. En esta ciudad, el Amarucancha coinci­día con el propio palacio de Huayna Capac; inca que también se identificó con la sierpe, como evidencia su apelativo de "Inca Illapa". Esta identificación podría explicarse por su nacimiento en Tumipampa, llajta ca-ñari cuyo tótem principal era, según recalca González Suárez (1904: 1617) basado en los mitos de Cristóbal de Molina, una culebra que se habría sumergido en la laguna de Leoquina. En conclusión, se puede afirmar que en el mismo sitio o en la misma cancha en que se encontraba la residencia de Huayna Capac en Quito, espacio en el que posteriormente se construyó la iglesia ' de San Francisco, se levantaba el templo dedicado a Amaru o Amarucancha.

5 Citado en Jorge Salvador Lara, "Quito en la prehistoria", Revis­ta de la Universidad Católica del Ecuador, No. 1, Quito, p. 252.
6 En un documento colonial temprano, que viene a ser un pa­drón de los indios de la parroquia de San Sebastian de 1559, citado por Fran Salomón en su obra: Los señoríos étnicos de Quito en la época de los incas, se alude al Pilleo Cancha sin se­ñalar el lugar exacto en que estaba ubicado.
7 Véase, Alfredo y Piedad Costales, op., cit., pp. 55
8 Así lo prueban las investigaciones de Craig Morris en Huánu-co Pampa, véase: Jean-Pierre Protzen, "Arquitectura Inca", en: Los reinos preincaicos y los Incas, Lunwer editores, Madrid, 1992, pp. 204.

jueves, 29 de noviembre de 2012

EL AVE FENIX


Ave Fenix

Fue en el Edén, debajo del Árbol del Bien y del Mal, donde floreció un arbusto de rosas. Allí, junto a la primera rosa, nació un pájaro de bello plumaje y un canto incomparable y fue ese principio que le convirtió en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol.

Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante.  De sus cenizas surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado.
El  ave fenix es el ave solar, para la tierra de Kitu el ave fenix es el colibrí.

Más sobre el ave fénix en: http://www.elavefenix.net/el_ave_fenix.aspx

jueves, 12 de abril de 2012

NACIÓN SIOUX, EE.UU.

BUFALO VALIENTE


Según el Aro Sagrado y las profecías, es tiempo de compartir esta sabiduría antigua.  Es tiempo de la Gran Purificación.  Estamos en un punto sin retorno.  Los que caminan en dos patas están a punto de traer la destrucción a la vida en la Tierra.  Ha pasado antes y está a punto de pasar otra vez.  El Aro Sagrado muestra cómo todas las cosas giran en círculo.  Lo viejo se vuelve nuevo; lo nuevo se vuelve viejo.  Todo se repite.  Los blancos no tienen cultura.  Cultura es tener raices en la Tierra.  Los pueblos sin cultura no existen por mucho tiempo porque la naturaleza es Dios.  Sin una conexión con la naturaleza, las personas divagan, se vuelven negativas, se destruyen.  Al principio teníamos una sola mente, y era positiva, una cosa hermosa, y veíamos la belleza por todas partes.  El Pueblo de la Tierra nunca escribió nada y no tenía idioma escrito.  Sabían que, si registraban algo por escrito, sería desastroso.  Si escribes algo, no tienes que recordarlo.  Y la mente se pierde por la falta de conciencia.  Se convierte en una fuerza negativa o inconsciente.

Profecías de aborígenes americanos. 2012 y más allá.

miércoles, 25 de enero de 2012

Las Migraciones (2)

Genesis de la creación andina por César Ormeño

Vista del lago Titicaca

Dicen que para la Confederación del Altiplano, Kon Tiki Wiracocha envió a Tiwanaku a los primeros progenitores legendarios de los Lupakas y los Pakajes. El de los Lupakas brotó de un Rayo de Sol, y fue el Kari (1) que estableció el Culto Solar. El de los Pakajes salió de un huevo del Cóndor Real, fue el Zapana (2) que instituyó el culto al «Cóndor Macho de Cresta Venerable». Ambos reinos tuvieron el totémico Napa que reverenciaban con el incensario llamado konopa (3), el Huanaco Sagrado procedente de Manan Pacha (4), que el Sol había mandado a la Tierra para que los hombres del tiempo de El Sol de la Tierra que alumbra las migraciones tuvieran la generación más grande de llamas, el Huanaco que desde el cielo los protegía en forma de la constelación Urcuchillay (5).

Los Lupakas eran los Hombres Sol, y tenían por Kari al temible Chiriwano, Monarca de Hatun Colla. Los Pakajes eran los Hombres Cóndor y tenían por Zapana a Mallku Cápac, Monarca de Wiñay Marka. Después que el gran Zapana Colla, y el gran Kari Colla construyeran las monumentales Chulpas en Sillustani, en la colina que domina la laguna inmóvil de Umayo, antes de levantar la Puerta del Sol, y de rellenar con muchos hombres vivos los cuatro ángulos de los cimientos de los espléndidos monumentos de Tiwanaku, empezaron a pelearse por sus credos religiosos y por la posesión de los valles del Altiplano.

Envidiándose y odiándose sembraron a lo largo de la orilla del Lago Titicaca, destrucción, dolor y muerte. En lucha perenne vivieron en el transcurso de muchas dinastías, hasta que apareció Tonapa, hijo de Wiracocha, el Ñaupa que traía el consuelo de la palabra y leyes estructuradas para restablecer el orden de la vida. Llegó el tiempo señalado para la prueba. Sin que la gente se diera cuenta, murmuraban de El al verlo y lo despreciaban. Cierto día le quitaron sus relucientes ropas de lana bordada de oro y de plata, y burlándose vistieron a la «Piedra Principal». El oráculo inmediatamente enmudeció y petrificó a los sacrilegos.

La tradición refiere que estos son los gigantes que se ven en Tiwanaku. Se presentó una epidemia que mató a los que habían maltratado a Tonapa. Portando un bastón, y con el aspecto de un hombre barbado, empezó hacer milagros fáciles de ver. Curaba a los enfermos y hablaba todas las lenguas, pero los habitantes de Tiwanaku no hicieron caso a este Predicador, quien para que recuerden sus prodigios quemó con el fuego del cielo la ciudad entera de Cacha - Pucará. Y dicen que cuando descansó un momento en una peña de la Isla del Sol que tocó, brotó agua y se convirtió en la Capacchana quispisutok uno, fuente de agua viva.

Lago Titicaca

Deseoso el gentío de deshacerse de Tonapa, y de reprocharle las creencias que predicaba, lo aprendieron inculpándole los conflictos religiosos que había ocasionado de perturbar la paz de Collao. Luego de darle latigazos intentaron quemarlo, pero pájaros de vivos colores descendieron del cielo para desatarlo. Todos quedaron asombrados y temerosos al verlo petrificar a los que les insultaron, volviendo mudos a quienes no escucharon sus enseñanzas. Makuri, el Zapana de los Hombres Cóndor, al enterarse de que su hija Kala Wara, «Piedra de estrellas» estaba enamorada de Kollko Winakka, discípulo de Tonapa, y de verla que había sido consagrada al nuevo culto con el agua sagrada, fue en busca de los Brujos (6), Adivinos (7), Magos, Astrólogos y Curanderos, (8) y reuniéndolos para que le invocaran al cerro Ahuaccasa, donde moraban los malignos Fantasmas (9) y Hurones (10), les pidió impidieran el paso al Profeta, consejero del orden público.

Durante veinticuatro días con sus noches, el cerro Ahuaccasa lanzó un viento tempestuoso contra Tonapa quien los maldijo cubriendo de agua sus casas, confirmando de esta manera sus poderes.


Apo Tambo, Rey de Hatun Colla lo recibió, le escuchó y le dio de beber en un Vaso Ceremonial (11) de oro. A cambio, Tonapa le obsequió su bastón antes de proseguir su camino. En esa tarde, cuando el cielo iba coloreándose de rojo, Tonapa subió a una balsa de totora y se internó en las aguas del Lago Titicaca. El viento sopló en la popa y se llevó la balsa tan rápidamente, que las olas se abrieron para dejar pasar al Predicador.

(6) Laykas, (7) Yatiris, (8) Kollawayas, (9) Apiñuños, (10) Achakallas, (11) Akilla

En el canal que abrió la proa en la pradera de juncos, las aguas empezaron a circular y formaron un nuevo río, el Desaguadero que une al Lago Titicaca y al Lago Poopo.

Desde entonces, en el pequeño islote que sobresale de las aguas del río Desaguadero, siempre en la misma temporada, todos los años reverdece una palma. Es la Palma que Tonapa bendijo antes de desaparecer en una desértica pampa donde no se distingue ninguna vegetación en el horizonte.

Refieren que antes del cataclismo, un Eclipse de Sol tuvo lugar en el Lago Titicaca. En ese día, desde que en las montañas comenzó a brillar los primeros rayos del Sol Naciente, los animales domésticos de Tiwanaku se mostraron tristes. Lluvias torrenciales, acompañadas de tempestad, erupciones volcánicas, sorprendieron a los Hombres Cóndor y a los Hombres Sol. Cuando los ríos se desbordaron, los relámpagos y los buenos quebrantaron los cimientos del mundo, recién comprendieron que Tonapa era el Ñaupa de Wiracocha. Sólo Mama Ocllo Huaco y Manco Cápac, hijos de Apo Tambo, a quien Tonapa le había obsequiado su bastón que se transformó en un Tupayauri de oro, se salvaron del cataclismo, guiados por el oráculo hacia su Pacarina, Tamputoco.

Cuando el Sol se levantó del Cerro Huanacaure, Wiracocha lo amarró para que no se perdiese y durara más el tiempo. Desde ese día transcurre la Quinta Era de El Sol de Oro Adorado por los Incas. Si en el cielo se presenta algún eclipse o cualquier fenómeno natural, los habitantes de los Andes temen que sea «el Quinto Fin del Mundo», profecía de Tonapa, el Ñaupa, hijo del Hacedor del Mundo.

(1) Monarca o Rey de los Hombres Sol.
(2 )Monarca o Rey de los Hombres Cóndor.
(3) Especie de incensario que tiene la forma de guanaco.
(4) Mundo Celestial o Mundo Alto.
(5) Estrellas de la Constelación Sagitario.



martes, 8 de noviembre de 2011

Leyenda de los andes

Las Migraciones
Génesis de la creación andina por César Ormeño Iglesias



La Tradición relata que durante la Cuarta Era de "El Sol de la Tierra" que alumbra las migraciones, surgieron hombres por todas partes y se multiplicaron. Cuentan que Kon Tiki Wiracocha se dirigió hacia las playas del Pacífico, dejando en su recorrido templos que le fueron dedicados, donde los inmigrantes hicieron monolitos semejantes a su Creador y huevos de oro que representaron al «Mallku» Señor de los aires, que se ve planear cerca del Sol, el «Cóndor Macho de Cresta Venerable», que al salir el Astro del día vence el viento, la nieve y la inclemencia del frío Andino.

Al llegar Kon Tiki Wiracocha a la Costa del Océano, donde le esperaban sus Ñaupas, extendió su capa brillante sobre las aguas y se puso a navegar como la espuma en las olas. Desde entonces le llamaron Wiracocha, espuma de mar. Si un pescador ve que los grandes oleajes traen a las orillas de la playa una espuma blanca, dicen: «Ya regresa Wiracocha porque el mar está blanco por la espuma».

La leyenda refiere que cuando Wiracocha desapareció en la inmensidad del Océano Pacífico, aparecieron pueblos misteriosos en la costa de Pirua. Tumbe, el Ñaupa que dirigió las migraciones, en busca de escasas tierras fértiles, dejó dos hijos, a los cuales a Quitumbe le ordenó construir balsas para dirigirse hacia el Sur. A Cataya, su segundo hijo le encomendó luchar contra los gigantes barbados que habían venido de la Costa Norte, de un pueblo desconocido. En el Altiplano de Collao, los Collawallas se establecieron en las orillas del Lago Titicaca. Los Chokkelas, cazadores de Huanacos salvajes, edificaron sus ciudades en Wiñay Marka, residencia del dios Huanaco. Otros poblaron Kispinike, Hancota, Palayani, Kalasasaya, Konko, Pukara, y edificaron las pirámides de Puma - Puncu y de Akapana.


Puma-punku, bolivia

Al poblar todas las provincias de los Andes, armaron confederación, y una vez que todas las tribus estuvieron ligadas por un origen común llamado «Collana», compusieron el monumental Imperio de Tiwanaku, «El Sol de Soles», símbolo mágico religioso de la Luz y de fecundación, emparentados por la Génesis Andina.



viernes, 15 de julio de 2011

LEYENDA DE CAYAMBE

La puerta de Puntiatsil

tomado de "canta cuentos en el mar" de Luis Guzman 



 
Los primitivos cayambis guardaban en su memoria esta curiosa leyenda:

Al pie de la colina de Puntiatsil los pastores podían ver, de vez en cuando, un socavón estrecho, por cuyo cauce escapaba al exterior cierto asomo de agua para el bebedero de los animales. Aquel hueco estaba cubierto por el ramaje de chilcas y saúcos robustos. A la salida había un pequeño prado gramoso.

Por ese horaden entraba uno que otro pastor llevado por la curiosidad. Poco a poco hacia adentro se ensanchaba el camino. A unos cuantos metros estaba durmiendo, a las 12 del día, un perro guardián de oscuro pelaje.

El pastor que un día entró por allí, burlo el obstáculo del perro. El camino iba iluminándose mientras se adentraba más y más. Luego de un buen trecho se encontró con un patio en el cual apareció, como sacado al sol, una porción de grandes mazorcas de maíz.

El chico se dio cuenta de que ese patio estaba delante de un templo maravilloso, todo de oro. Cuando salió regresó con la muestra de dos mazorcas a su casa, en la que a los ojos de sus familiares se convirtieron en brillantes pepas de oro, de cuya venta los felices poseedores pudieron vivir cómodamente durante el resto de sus días.

Volcan Cayambe


La fama de aquel suceso despertó la ambición de otros nativos, que al entrar allí, burlando la vigilancia del perro, y luego de salir con numerosas mazorcas de maíz, afuera éstas se convirtieron en simples tusas vacías.

Se cuenta que posteriormente, algunos entraron motivados por las mazorcas de oro. El hueco, a la salida, se les cerraba, y ellos se quedaron allí para siempre.

Dicen que otra ocasión, un hombre buscador de tesoros ingresó por la puerta de Puntiatsil. Pasó más allá del templo enterrado. El camino iluminado lo llevó lejos hasta que dé con una salida distinta. Afuera ya, el hombre se percató

de haber cruzado toda la cordillera central de los Andes, hacia el lado del oriente del nevado Cayambe, pero él, es decir el buscador de tesoros, había envejecido.

La colina de Puntiatsil, en cuya cima dicen los historiadores que los cayambis construyeron un templo de oro dedicado a su dios sol, se halla a pocas cuadras y al oriente del Parque Central de la ciudad de Cayambe. Las paredes del templo estaban cubiertas ("empañetadas") de oro. El señor Sebastián Moyano, fundador español de Quito, autorizó el desmantelamiento de tales paredes, para que el oro convertido en barras fuese transportado a España

viernes, 1 de julio de 2011

LEYENDA DEL BUFALO BLANCO

A propósito del nacimiento del becerro blanco Nube de Rayo Medicinal, nombrado así como una referencia a la tormenta que marcó su llegada en Greenville-Texas este miércoles 29 de junio, y de la ceremonia de bautizo realizada por nativos norteamericanos.Leer más en: http://www.chron.com/disp/story.mpl/sp/us/7632997.html#ixzz1QuK8QBrp


bufalo blanco ... foto/LM Otero


Leyenda Sioux-Lakota

Un verano hace mucho tiempo, se reunió un concejo de siete fuegos sagrados en el campamento de Lakota Sioux. El sol estaba fuerte y la gente se estaba muriendo de hambre por eso no había juegos.

Dos hombres jóvenes salieron a cazar. En el camino, los dos hombres se encontraron con una joven vestida de blanco que flotaba al caminar. Uno de los hombres había tenido malos deseos por la mujer y trató de tocarla, pero fue consumido por una nube y se convirtió en una pila de huesos.

foto de: chamanaurbana.com

La mujer le habló al segundo hombre y dijo, "Regresa junto a tu gente y diles que estoy llegando". La mujer santa le traía a la gente un bulto. Ella desató el bulto, dándole a la gente una pipa sagrada y les enseñó a utilizarla para orar. "Con esta pipa sagrada, caminarán como rezadores vivientes," dijo. La mujer santa dijo a los Sioux sobre el valor del Búfalo, las mujeres y los niños. "Ustedes son de la Madre Tierra," le dijo a las mujeres, "Lo que hacen es tan genial como lo que hacen los guerreros"

Antes de irse, le dijo a la gente que volvería. Mientras ella se marchaba, ella dio cuatro veces vuelta, convirtiéndose en un ternero búfalo blanco hembra. Se dijo que después de ese día los Lakotas honraron su pipa, y los búfalos eran abundantes.



viernes, 22 de abril de 2011

LEYENDA DE ESPAÑA

El valle del silencio

Tomado de : http://www.akasico.com/


Cuenta la leyenda, que un hombre, llamado San Genadio, decidió retirarse a la vida espiritual para convertirse en ermitaño en este bello lugar. El santo estaba tratando de rezar y meditar sin poder concentrarse por los ruidos exteriores. Salió rápidamente, alzó las manos al cielo y gritó: “Callard!”. Y a partir de ese momento, todos enmudecieron y el valle quedó en un silencio absoluto. Y es cierto que aquí los ruidos son más quedos que en otras partes, y se repiten esos misteriosos “rumores”, similares a los que se escucha en el Teleno.



domingo, 17 de abril de 2011

Leyenda de Atuntaqui

San Bernardo, el huesudo
Basado en: Antonio Ante, mitologías, Juan Carlos Morales

Cuenta en la leyenda que en Atuntaqui, existía un esqueleto que una familia tenía en su casa desde hace varias generaciones. Osamenta que hacía milagros y a la que llamaban San Bernardo, aunque no se trataba del santo cristiano.

imagen de:http://ayudawordpress.com/wp-content/uploads/2009/02/muerte.jpg

Un muchacho amigo de los hijos de ésta familia insistió para que le llevaran a conocer a San Bernardo.  Fue así que en una casa del pueblo, al abrir la puerta de uno de sus cuartos un sopor se apoderó del cuerpo del curioso; la oscuridad inundaba el ambiente, innumerables veladoras se encontraban a los pies de la imagen de ojos huecos.
En efecto, San Bernardo era un esqueleto, tenía la calavera envuelta en una especie de túnica, sus huesudas manos se veían un poco más largas de lo normal, efecto logrado por las veladoras que lo acompañaban.  La habitación era un santuario que los fieles creyentes frecuentaban, acudían enfermos desahuciados para aliviarse de sus males y también se le atribuye el milagro de aplacar las envidias.
A pesar de sus poderes, San Bernardo terminó en una delegación de policía de la ciudad de Ibarra confiscado por denuncias de estafa, ya que aunque los dueños de la osamenta no cobraban valores fijos, recibían donaciones voluntarias.
Ese fue el final de San Bernardo, el huesudo …

viernes, 28 de enero de 2011

LEYENDA DE ORACULO ECUATORIAL

POSORJÁ
Basada en: J. Gabriel Pino y Roca, resumida por R. Vivar.


Imagen de Gustav Klimt 1907


Cuenta la leyenda que años antes de que los Incas, en su afán de conquistas, invadieran los pequeños pueblos ribereños, las tribus que habitaban las tierras de la costa ecuatoriana, tenían frecuentes peleas con los beli­cosos indios puneños. Día y noche custodiaban la costa los guardias, listos para dar la señal de alarma.

Después de un día esplendoroso ya el Padre Inti descendía majestuoso al ocaso, cuando los vigías descubrieron que una pequeña embarcación, sin velas que la impulsaran, avanzaba velozmente hacia la playa.
Preguntándose qué cosa sería, tres guerreros descendieron de su campamento, mientras el diminuto barquito entraba suavemente en la arena. Ahí estaba; y en el fondo, recos­tada entre mantas de algodón, una pequeña niña sonreía, tendiéndoles sus bracitos cual si les Invitara a recogerla.

Su cuello no llevaba otra vestidura que un caracolito suspendido al cuello con una ca­dena de oro. Al soplo de la brisa marina se deshojaba su cabello que tenía el color de las finas hebras que adornan el maíz.

Entre temor y curiosidad se acercaron los indios; luego, detuvieron el barquito para constatar si era liviano. Uno a otro se hicieron una señal, lo pusieron en los hombros y fueron a comunicar al pueblo y al cacique su precioso hallazgo.
Ni los hechiceros más experimentados supieron adivinar de dónde venía ni quién era. Alguno de ellos se aventuró a decir que sería hija del dios mar...

Mientras tanto la niña crecía, andaba libremente, cada día más hermosa como el mar y los hombres que la mimaban. Po-sor-ja ("espuma de mar"), empezaron a llamarla porque era como el mar grande y misteriosa.

Sin embargo, de tiempo en tiempo, no salía de su choza. Pasaba inmóvil días y días, sirviéndole de asiento la frágil barca en la que llegó navegando de lo desconocido. En los momentos más intensos de meditación, aprisionaba entre sus finos dedos el caracolito de oro; luego le acercaba al oído para escuchar cierta voz familiar que le hablaba desde dentro. Entonces, como cediendo al misterioso mandato de seres invisi­bles, pronunciaba profecías, anunciaba guerras, adelantaba victorias o derrotas exigien­do sacrificios para aplacar a los dioses irritados.

Siempre se cumplieron sus palabras. Fue por este tiempo cuando llegó Atahualpa a la Costa ecuatoriana.




Po-sor-ja habíase convertido en una hermosa joven. Ante ella Atahualpa sintió admira­ción y respeto; al conocer que su soberano estaba herido, corrió a traer del bosque ciertas hojas desconocidas con las cuales fue cubriendo las partes lastimadas del mus­lo. Preparó enseguida un jugo de pequeñas frutas rojas que dio a beber al herido. El So­berano sintió que la fiebre disminuía, cayendo en un sueño reparador, mientras la joven le entonaba una canción.
Días después, cuando el futuro Inca se sintió convaleciente, ordenó emprender la mar­cha hacia los baños de Cajamarca.

Por temor no había querido hasta entonces consultar a la hechicera, pero, haciendo un esfuerzo, Atahualpa le habló así:

—Hija de hombre o de dios, quiero saber con seguridad si saldré definitivamente victo­rioso de mi hermano Huáscar y si han de coronarme como soberano del Cuzco—. Po-sor-já escuchó pensativa, con la vista clavada en el suelo, las palabras del príncipe. Luego, con una sacudida nerviosa, se puso rígida y pálida como la cera. Sólo sus labios se movieron lentamente con estas palabras:

—Hijo del Sol: las venerables sombras de tus mayores te acompañan y próximo está el triunfo; entre el sonar de quipas y atabales entrarás al Cuzco para coronarte con la borla roja de los viejos emperadores—. Atahualpa respiró profundo, mientras levantaba la cabeza con orgullo. Con él, sonrieron de satisfacción todo el ejército y sus generales.

Pero, aún no había acabado de hablar la hechicera.

—Sin embargo —continuó—, poco durará tu gloria, porque el destino está escrito y es imposible borrarlo—.
Señaló, entonces, con su fino dedo un gran tambor de guerra que se encontraba próxi­mo. Todos fijaron en él sus miradas y como si este hubiese sido herido por una mano invisible, despidió un ruido lejano y prolongado que hizo encogerse de temor a los guerreros.

Pero, aún faltaba lo peor. No bien se apagó ese misterioso trueno, el tambor fue toman­do un color negro hasta convertirse en tinieblas. Sobre aquel fondo, empezaron a mo­verse unos hombres pequeñitos, que iban acercándose, acercándose, hasta volverse gigantes.

Tenían la cara blanca, adornada con largas barbas negras; cubrían su cuerpo con arma­duras y cascos, nunca antes contemplados. Unos llevaban tubos capaces de vomitar fuego, otros cabalgaban sobre monstruos desconocidos y horribles.

Finalmente apareció la figura de Atahualpa en la gran plaza de Cajamarca; pero no era el inca triunfante y poderoso, sino su cadáver, sucio de polvo y sangre, con los ojos y la lengua afuera y una soga que le apretaba el cuello.
No había junto a él ningún súbdito; sólo a corta distancia esos fantásticos hombres blancos conversando tranquilamente entre ellos. El sol, el Padre Sol, era una enorme bola de sangre que caía velozmente tras los montes, como si huyera de aquella espan­tosa escena.

Un sudor frío recorrió el cuerpo de Atahualpa y quiso levantarse para castigar a esa mujer endemoniada. Inútil esfuerzo; no podía moverse: la tierra le detenía como un imán. La joven recobró su actitud normal; despacio se puso en pie recibiendo los rayos, color de oro, del sol poniente. El viento jugaba con sus cabellos.

— ¡Príncipe sin fortuna; vosotros todos los que oís esta triste profecía: mi misión sobre la tierra ha terminado. Me vuelvo al lugar de donde vine y al que me están reclamando. Ya son contados los días de los hijos del Sol!—

Imagen de: forodefotos.com


Abriéndose paso entre los guerreros, corrió hacia el mar; sonriendo penetró en las aguas y cuando estas le cubrían la cintura, arrancó de su blanco cuello el caracolito de oro, soplando en él con dulzura. Un agudo silbido que imitaba al chirrido de búho se dilató en el espacio; una enorme ola nació a su espalda y la hizo desaparecer entre sus juguetonas espumas.

jueves, 27 de enero de 2011

viernes, 21 de enero de 2011

LEYENDA DE MANTA



LA DIOSA UMIÑA
(Basada en el autor Milton Palma)



imagen de legadoscopio.com


Cuenta la leyenda que en Jocay la capital de la Confederación Manteña se rendía culto a la diosa UMIÑA, diosa de "La Salud", se trataba de una Esmeralda de gran tamaño, similar a un huevo de avestruz según el inca Garcilazo de la Vega. Y labrada en figura de cabeza humana bastante tosca porque la dureza de la piedra no permitía mayor pulimento.

En "Los viajes de Pedro Cieza de León A.D 1532-50” publicado por la Hakluyt Society (Londres 1864), contenida en la primera parte de la Crónica de Perú" dice: "En la provincia de Portoviejo (Manabí) el templo de Manta (Jocay) tenia una esmeralda de tamaño enorme y de mucho valor a la que el pueblo prestaba desde tiempos inmemorables gran veneración. En cierta época se la exponía a la mirada de todos y se la adoraba como a una deidad. En tales circunstancias si algún hombre o mujer se hallaba enfermo podía obtener su salud haciendo sacrificios y elevando preseas a dicha esmeralda”.

sillas manteñas (imagen de manta360.com)


"Los indios que se referían a esta tradición afirmaban que el sacerdote con­versaba con el “diablo” (visión impuesta por el conquistador) y les hacia a los dolientes promesas mentirosas de darles salud apenas él u otros ministerios tocaren con la piedra la parte enferma” (hoy conocida como cromoterapia). “Por eso de todas partes de la costa y del interior de la provincia, venían a Manta (Jocay) gentes que adolecían de diversas enfermedades a ofrecer dádivas y sacrificios para recupe­rar la salud.”

"Los primeros españoles que pusieron los pies en estas tierras referían haber hallado en Manta grandes riquezas y que Manta (Jocay) producía más a los co­menderos, que a los pueblos vecinos. Los mismos españoles relataban que no obs­tante la astucia y la amenaza para dar con estas piedras no había sido posible encontrarle y que los nativos no hubieran revelado jamás el lugar donde se hallaba aunque para obtenerlo se hubiese apelado a la última medida de matarlos a todos; tal era la gran veneración por su esmeralda".Las sorprendentes curaciones que se realizaban en el templo de Umiña, durante sus festividades especiales fue la causa para que se juntasen en Jocay grandes can­tidades de esmeraldas, ya que el sacerdote había hecho creer que esta ofrenda era la más agradable a la diosa, porque ella era madre y las de menor tamaño eran sus hijas.




miércoles, 29 de diciembre de 2010

LEYENDA DE PIRATAS

EL HOLANDES ERRANTE



imagen:2.bp.blogspot.com/.../SiaACfLdybI/s1600/641.jpg

Según la leyenda, el Holandés Errante o el Holandés Volador (De Vliegende Hollander) es un barco fantasma que no puede volver a puerto, condenado a vagar para siempre por los océanos del mundo. El velero es siempre oteado en la distancia, a veces resplandeciendo con una luz fantasmal. Si otro barco lo saluda, su tripulación tratará de hacer llegar sus mensajes a tierra, a personas muertas siglos atrás.

Las versiones de la leyenda son innumerables, pero la original comenzó con el capitán de un barco holandés, un capitán burgués de Holanda llamado Willem van der Decken, quien hizo un

pacto con el diablo para poder surcar siempre los mares sin importar los retos naturales que pusiera Dios en su travesía. Pero Dios se entera de esto y en castigo lo condena a navegar eternamente sin rumbo y sin tocar tierra, lo que le dio el nombre de "Holandés Errante".
De acuerdo con ciertas fuentes, el capitán holandés Bernard Fokke (del siglo XVII) sirvió de modelo para el comandante del buque fantasma. Fokke fue célebre por la extraña velocidad de crucero que alcanzaba en las travesías entre Holanda y Java, por lo que se sospechaba que había firmado un trato con el demonio. En algunas versiones holandesas del mito, el capitán recibe el nombre de Falkenburg.



Marryat, en su versión, le da el nombre de van der Decken (que significa «en cubierta»), y recibe el de Ramhout van Dam en la versión de Washington Irving. Unos y otros no se ponen de acuerdo a la hora de llamar «holandés errante» al barco o al capitán.

Asimismo se dice que éste juró, de cara a una tormenta, que no daría marcha atrás hasta haber doblado el Cabo de Buena Esperanza, aunque le costase llegar al Juicio Final. Se ha hablado también de un horrible crimen cometido a bordo del barco. E incluso de una terrible epidemia que infectó a la tripulación, a la que por ese motivo no se permitió desembarcar en ningún puerto, siendo condenados desde entonces —barco y marineros— a navegar eternamente, sin posibilidad de pisar tierra. En cuanto a las fechas en que ocurriría, se ha hablado de 1641, y de 1680.

martes, 7 de diciembre de 2010

LOS GUERREROS DEL ARCOIRIS

PROFECÍA LAKOTA


Erase una vez, una anciana llamada Ojos de Fuego, visionaria de la tribu Cree de Norteamérica, que en una de sus miradas al futuro, avizoró y nos legó la siguiente profecía:

"Llegará el día en que la codicia del hombre blanco, del Yo-ne-gi, hará que los peces mueran en las corrientes de los ríos, que las aves caigan de los cielos, que las aguas ennegrezcan y los árboles ya no puedan tenerse en pie. Y la humanidad como la conozco dejará de existir. Llegará el tiempo en que habremos de necesitar a los que preservan las tradiciones, las leyendas, los rituales, los mitos y todas las viejas costumbres de los pueblos” para que ellos nos muestren cómo recuperar la salud, la armonía y el respeto a nuestros semejantes. Ellos serán la clave para la supervivencia de la humanidad, y serán conocidos como “Los Guerreros del Arcoiris”. Llegará el día en que algunas personas despierten de su letargo para forjar un Mundo Nuevo de justicia, de paz, de libertad y de respeto por el Gran Espíritu.


imagen de: www.claudio.aguirre.cl/.../uploads/rainbow.jpg

Los Guerreros del Arcoiris transmitirán el mensaje, para difundir sus conocimientos a los habitantes de la Tierra, a los habitantes de Elohi. Ellos enseñarán a vivir como vive el Gran Espíritu, y mostrarán cómo ese mundo futuro se ha alejado del Gran Espíritu y por qué razón se encontrará tan enfermo. Los Guerreros del Arcoiris le enseñarán a la gente que este Ser Ancestral, el Gran Espíritu, es un ser de amor y comprensión, mostrarán cómo devolverle a la Tierra, a Elohi, toda su belleza. Estos Guerreros del Arcoiris proporcionarán a la gente los principios y reglas para hacer una vida acorde con el mundo. Estos principios serán los mismos principios que seguían los pueblos del pasado. Los Guerreros del Arcoiris le enseñarán a la gente los viejos hábitos de la unidad, del amor y de la comprensión. Y enseñarán por los cinco rincones de la Tierra cómo alcanzar la armonía entre las personas. Le enseñarán a la gente cómo orar al Gran Espíritu de la misma manera como lo hacían los pueblos del pasado, dejando que el amor fluya como las hermosas corrientes que descienden de las montañas, por cauces que las llevan a unirse con el océano mismo de la vida. Y una vez más renacerá la alegría de estar en compañía como también en la soledad.
Estarán libres de envidias mezquinas y amarán a sus semejantes como a sus hermanos, sin importar el color de su piel, su raza o su religión. Sentirán cómo la felicidad inunda sus corazones mientras se vuelven cada uno con el resto de la creación. Sus corazones serán puros e irradiarán calidez, comprensión y respeto por la humanidad, por la naturaleza y por el Gran Espíritu. Y una vez más colmarán sus mentes, sus corazones, sus almas y sus actos de los pensamientos más puros, para así aspirar a la magnificencia del Maestro de la Vida, ¡el Gran Espíritu! Hallarán la fortaleza que se oculta en la belleza de una oración y en los momentos de soledad de la vida. Y sus hijos nuevamente podrán correr libres y disfrutar los tesoros de la Naturaleza y de la Madre Tierra, libres de venenos y de la destrucción generada por el Yo-ne-gi y sus prácticas codiciosas.

Los ríos fluirán limpios otra vez, los bosques serán abundantes y llenos de hermosura, y otra vez habrá aves y animales sin número. Nuevamente se respetarán los poderes del planeta y de los animales, y la conservación de todas las cosas bellas se convertirá en una forma de vivir. El pobre, el enfermo y el necesitado recibirán cuidados de sus hermanos y hermanas de toda la Tierra. Y estas prácticas serán de nueva cuenta parte de sus vidas cotidianas. Los líderes de los pueblos volverán a ser elegidos a la vieja usanza… no por el grupo político al que pertenezcan, ni porque griten más fuerte o presuman más, tampoco por un proceso de intercambio de insultos o acusaciones mutuas; serán elegidos aquellos cuyas acciones digan más que sus palabras. Serán elegidos como líderes o Jefes aquellos que den muestras de su amor, su sabiduría y su valor, que hayan sido capaces de actuar por el bien de todos. Serán elegidos por sus cualidades, no por la cantidad de dinero que posean.




Y al igual que los Jefes devotos y considerados de la antigüedad, usarán su amor para entender a la gente y para asegurarse de que sus niños y jóvenes sean educados en el amor, en el trabajo y en el conocimiento de su entorno. Les mostrarán que los milagros pueden hacerse realidad para curar a este mundo de todos sus males, devolverle la salud y la belleza que antes tuvo. Las tareas que les esperan a los Guerreros del Arcoiris serán muchas y mayúsculas. Habrá enormes montañas de ignorancia que será necesario vencer; se enfrentarán contra prejuicios y odio.


Tendrán que ser dedicados, firmes en su fortaleza y tenaces de corazón. Porque en su camino hallarán mentes y corazones dispuestos a seguirlos en esta senda que le devolverá a la Madre Tierra toda su belleza y su plenitud. Ese día llegará pronto, ya no está lejos. Llegará el día en que nos demos cuenta de que todo lo que somos, nuestra existencia misma, se la debemos a las gentes que han reservado su cultura y su herencia, a esas personas que han mantenido con vida los rituales, las historias, las leyendas y los mitos. Y será gracias a este conocimiento que ellos han preservado, como volveremos a estar otra vez en armonía con la Naturaleza, con la Madre Tierra y con la humanidad misma. Y descubriremos que este conocimiento es nuestra clave para la supervivencia.

Estos serán los Guerreros del Arco iris, y ésta es la razón que me impulsa a proteger la cultura, la herencia y los conocimientos de mis antepasados. Sé bien que el día del que hablaba Ojos de Fuego está por venir. Y quiero que mis hijos y mis nietos estén preparados para aceptar esta misión: la misión de convertirse en un Guerrero del Arco iris.”

lunes, 22 de noviembre de 2010

LEYENDA GUARANÍ

LA LEYENDA DEL CEIBO

Anahí, una joven india del Paraná, no muy agraciada pero dotada de una preciosa voz con la que cantaba a su tierra y dioses. Fue apresada junto a otros indígenas cuando los ¨descubridores¨ españoles llegaron a su territorio. Amante de la libertad, las noches se poblaban de su llanto, hasta que la joven halló el modo de escapar de su cautiverio. Pero, cuando huía, uno de sus captores la descubrió. Negándose a ser privada de su libertad, clavó al guardián un puñal en el pecho.



Imagen: imperiorural.com.ar


Antes de morir, consiguió alertar a los otros captores españoles que poco después lograron atraparla. Su castigo fue morir en la hoguera. Fue atada en un árbol al que se prendió fuego. Las llamas fueron agarrándose a su cuerpo, mientras ella mantenía una dignidad que sorprendía a los conquistadores. Pero de la sorpresa se pasó a la conmoción cuando los testigos contemplaron cómo el cuerpo de esa joven se iba transformando, lentamente, en un distinguido árbol, un hermoso ceibo americano de flores rojas y brillantes.

Revista Enigmas Nº162

domingo, 14 de noviembre de 2010

MITO IRLANDES


TUAN MAC CARELL
MITO CELTA

(*) Fuente: Los celtas. Mitos y leyendas; compilación de T. W. Rolleston. Studio editores. http://www.temakel.com/mitoceltatu

Imagen:www.misionsandavid.mex.tl



San Finnen, un abad irlandés del siglo Vl, fue a buscar la hospitalidad de un jefe llamado Tuan Mac Carell, que no vivía lejos del monasterio de Finne, en Moville, Donegal. Tuan rechazó su admisión y el santo se sentó en el umbral del jefe y ayunó durante todo un domingo, durante el transcurso del cual el malhumorado guerrero pagano le abrió la puerta. Se establecieron buenas relaciones entre ellos y el santo regresó con sus monjes. “Tuan es un hombre excelente”, les dijo, “vendrá a consolaros y a contar viejas historias de Irlanda”. Este interés humano por las viejas leyendas y mitos del país es un hecho tan constante como agradable en la literatura de la primitiva cristiandad irlandesa. Tuan fue, al poco tiempo, a devolver la visita del santo y le invitó junto a sus discípulos, a su fortaleza. Cuando le preguntaron su nombre y linaje su respuesta fue sorprendente: “Yo soy un hombre de Ulster”, dijo. “Mi nombre es Tuan hijo de Carell, pero una vez me llamé Tuan hijo de Starn, hijo de Sera, y mi padre, Starn, fue el hermano de Partholan”. “Cuéntanos la historia de Irlanda”, dijo entonces Finnen, y así lo hizo. “Partholan, empezó, fue el primero de los hombres que colonizó Irlanda. Tras la gran peste sólo sorevivió él, pues no hay nunca un exterminio del cual no sobreviva alguien para contar la historia”.


Tuan estaba solo en la tierra y fue de fortaleza en fortaleza, de roca en roca, buscando refugio de los lobos. Vivió de esta forma durante veintidós años, habitando en sitios deteriorados hasta llegar a un gran estado de decrepitud y vejez. “Entonces Nemed, hijo de Agnoman, tomó posesión de Irlanda-siguió diciendo Tuan-. El era el hermano de mi padre y le vi desde el acantilado y me mantuve alejado de él. Yo llevaba el pelo largo, estaba lleno de arañazos, estaba decrépito, horrible y miserable. Entonces, una noche dormí y al despertarme me vi convertido en un hombre. Volvía a ser joven y alegre de corazón. Fue en ese instante cuando canté la llegada de Nemed y de su raza, así como mi propia transformación... ‘Tengo un nuevo aspecto, una piel áspera y cabellos largos. La victoria y la felicidad son fáciles para mí; no hace mucho tiempo yo estaba débil e indefenso’.








Tuan es el rey de todos en Irlanda y así se mantuvo todos los días en Nemed y su raza. El cuenta como los hombres de Nemed navegaron a Irlanda en una flota de treinta y dos embarcaciones de treinta personas cada una. Ellos se extraviaron durante una año y medio y la mayoría de ellos perecieron de hambre y sed o por culpa de los naufragios. Sólo escaparon nueve -el mismo Nemed con cuatro hombre y cuatro mujeres-. Ellos llegaron a Irlanda y crecieron en número con el paso del tiempo hasta ser ocho mil setenta hombres y mujeres. Luego, misteriosamente, murieron todos. De nuevo la vejez y la decrepitud se apoderaron de Tuan, pero le aguardaba otra transformación:


"Una vez estaba de pie en la entrada de mi cueva -aún lo recuerdo- y supe que mi cuerpo había cambiado de forma. Era un jabalí y sobre ello canté esta canción: ‘Hoy soy un jabalí..Hace tiempo que me sentaba en la asamblea que juzgó a Partholan. Fue cantado y todo ensalzaba la melodía. ¡Cuán agradable fue la tensión de mi brillante juicio! ¡Qué agradable para las mujeres jóvenes y atractivas! Mi carro rebosaba majestad y belleza. Mi voz era grave y dulce. Mi paso era rápido y firme en la batalla. Mi faz estaba llena de encanto. Y ¡hoy! Me he transformado en un jabalí negro’. “Esto es lo que dije en el convencimiento de que era un jabalí. Luego me volví joven de nuevo y me alegré mucho. Yo era el rey de una manada de jabalís de Irlanda; y fiel a cualquier costumbre, volví a ir a todas mis residencias y regresé a las tierras de Ulster, pues era allí donde tenía lugar mis transformaciones cuando me venía la vejez y el abatimiento, y esperé la renovación de mi cuerpo’.

Luego Tuan cuenta cómo Semion, hijo de Stariat, se estableció en Irlanda, de quien descendieron los firbolgs y dos tribus más que persistieron hasta tiempos históricos. De nuevo la vejez lo invadió y las fuerzas le abandonaron y en él tiene lugar una nueva transformación. Se convirtió en una ‘gran águila’, y volvió a disfrutar de renovada juventud y vigor. Luego explicó cómo llegó el pueblo de Dana, "dioses y falsas deidades de las que sabemos que los irlandeses, hombres de conocimiento, surgieron". Después de ellos llegaron los hijos de Miled, que conquistaron al pueblo de Dana. Duante todo este tiempo Tuan conservó su aspecto de águila marina, hasta que un día, viendo que iba a sufrir otra transformación, ayunó durante nueve días, y se apoderó de él un sueño y fue transformado en un salmón. El se alegró de su nueva vida, escapando durante muchos años de las trampas de los pescadores, hasta que un día fue pescado y llevado a la mujer de Carell, jefe del país. "La mujer me vio y me comió entero y de esta forma pase a su matriz". De esta manera nacío de nuevo y es Tuan, hijo de Carell; pero la memoria de sus existencias pasadas y todas sus transformaciones, toda la historia de Irlanda que él presenció desde los días de Partholan todavía permanece en él y él enseñó todas estas cosas a los monjes cristianos, quienes cuidadosamente las conservaron. Este cuento, con su atmósfera de antigüedad y asombro infantil, nos recuerda las transformaciones del galés Taliesin, quien también se transformó en águila y apunta a la doctrina de la transmigración del alma, que obsesionaba la imaginación de los celtas.

lunes, 4 de octubre de 2010

Leyenda Cubana


Aycayía
Tomado del libro Leyendas cubanas, edición José Tajes.


imagen de:ima.dada.net

De las siete hermosas bailadoras y cantadoras que tenía el cacique en su corte, seis perecieron en el naufragio de la piragua; la que había escapado a la muerte —bien por su involuntario retardo al entretenerse en su tocado, o porque previamente fuera advertida por el behíque, que sentía por ella especial predilec­ción-—, llamábase Aycayía y era de las siete la más hermosa, la que bailaba con más arte y cantaba con más dulce y melodiosa voz. Así no es de extrañar que ella sola siguiera perturbando la tranquilidad de la grey, alejando a los hombres del trabajo, apartándolos del cumplimiento de sus deberes guerreros y lle­vando la desunión a los hogares.

De nuevo se reunieron en consejo el cacique, los ancianos y behíques, y por segunda vez acudieron en consulta al todopode­roso Cemí, que les habló de este modo:
—Aycayía encarna el pecado, el pecado de la belleza, del arte y del amor. Proporciona a los hombres el placer, pero les hace sus esclavos, robándoles la voluntad. Y su diabólica fuerza está en que satisfaciendo a todos, no se entrega a ninguno. Virgen es y virgen morirá. Si queréis vivir tranquilos, arrojadla de vuestro seno.

El consejo del Cemí fue seguido. Aycayía, condenada a vivir aisladamente en compañía de una anciana llamada Guanayoa, fue llevada a un solitario lugar llamado hoy Punta Majagua. Desgraciadamente no por ello mejoró la situación. Era tal el imperio que sobre los hombres ejercía la bella bailarina, que a diario acudían a Punta Majagua los siboneyes, abandonando trabajos y hogares, con el solo objeto de ver a Aycayía ejecu­tando sus danzas maravillosas, en las que hacía prodigios de agilidad y destreza, y oírla cantar con su voz dulce y acaricia­dora.

Como es natural todos rivalizaban en obsequiarla, llevándole frutos, plumas, conchas, laminillas de oro y otros adornos pro­pios para satisfacer la femenil vanidad; y ella a todos sonreía y de todos aceptaba el obsequio, sin que ninguno pudiera jactarse de ser el preferido.

Las pobres indias de Jagua se veían abandonadas, las casadas de sus esposos, las doncellas de sus novios, quienes sólo tenían ojos y oídos para la incomparable Aycayía. Acudieron en queja al cacique, y éste la trasladó al behíque principal, que trató en vano de que las descarriadas ovejas volvieran al redil. La bella desterrada podía más que todas las amenazas y conveniencias.

Entonces el behíque acudió al medio supremo infalible: consultó por tercera vez al Cemí de la diosa Jagua, quien le entregó unas pequeñas semillas de color negro, a la vez que le daba las siguientes instrucciones:
—Estas semillas son un amuleto contra el olvido y la infelicidad. Entrégalas a las mujeres, encargándoles que las siembren en sus huertos. Cuando florezcan, cesarán sus inquietudes y congojas y obtendrán de nuevo el cariño de sus novios y esposos.

Las semillas, con solícito cuidado plantadas por las mujeres dieron origen al árbol conocido hoy con el nombre de majagua o demajagua, que significa de Madre Jagua, cuyas hojas, flores y madera son consideradas desde aquel entonces como amuleto o preventivo de la infidelidad conyugal.

Crecieron los árboles, y al brote de sus primeras flores sobrevino un violento huracán que barrió la barbacoa o casa alta sobre el agua que ocupaban Aycayía y su anciana acom­pañante. Las olas enfurecidas arrastraron a las dos mujeres al mar. La joven fue transformada en ondina o sirena, y la vieja en tortuga, terminando así el funesto y avasallador imperio que la bella y sin igual Aycayía ejercía sobre los siboneyes de Jagua.



imagen de: tortugas.anipedia.net

No esta clara la tradición respecto a la actuación de Aycayía en el mar. Unos la suponen ondina solitaria, vagando dentro de la bahía de Jagua o en el mar libre, soplando en un enorme y nacarado cobo, gran caracol de nuestros mares anti­llanos cuyo bronco sonido se confunde con el ruido que hace Caorao, el dios de la tempestad. Otros, en cambio, la creen acompañada, cabalgando sobre Guanayoca, convertida en enor­me y asquerosa tortuga, pero también soplando en el cobo, condenada eternamente a vagar por el mar embravecido, pur­gando el pecado de haber sido, en la tierra, bella, seductora y virgen.